miércoles, 27 de mayo de 2026

Six Feet Under - Haunted: juntando a Cannibal Corpse y Obituary en un solo disco...

 

Cuando el death metal prácticamente estaba muerto. Chris Barnes tuvo la brillante idea de probar cómo sonaría su voz de ultratumba con las guitarras de Obituary. Algo que podía parecer un invento  pasajero, sin mucha importancia, para el disfrute del propio Barnes y del Allen West, acabó siendo un disco bastante fresco que afianzó a una banda y hizo de punto de partida para la carrera en solitario del ex vocalista de los Cannibal Corpse hasta nuestros días. 31 años de Six Feet Under - Haunted: juntando a Cannibal Corpse y Obituary en un solo disco. 

1. The Enemy Inside (04:17)
2. Silent Violence (03:34)
3. Lycanthropy (04:41)
4. Still Alive (04:05)
5. Beneath a Black Sky (02:50)
6. Human Target (03:30)
7. Remains in You (03:23)
8. Suffering in Ecstasy (02:45)
9. Tomorrow´s Victim (03:35)
10. Torn to the Bone (02:47)
11. Haunted (03:09)

Produced by: Scott Burns
Metal Blade Records, 1995


Mientras el death metal se debatía entre la vida y la muerte. Aguantar y resistir a toda costa, o renovarse y venderse al mejor postor. Solo la mente enferma de una de las voces más carismáticas y acreditadas del death americano tuvo la brillante idea de ver qué pasaba cuando su voz pútrida y cavernosa se fusionaba con las guitarras de los Obituary. La clásica unión de fuerzas, la fusión de sonidos que habían sido capitales en la creación del género ahora se apartaban de sus bandas madres para crear a una nueva criatura. 

Six Feet Under se llamaba la nueva bestia, surgida seis pies bajo tierra, que venía para recordar que el death metal todavía no había capitulado y aún le quedaban por lo menos 11 balas por disparar. La jugada no pudo ser mejor. Aunque los fans más recelosos no miraban con buenos ojos que dos de sus mejores hombres montaran otro grupo a espaldas de los carniceros de Búfalo y los necrológicos de Tampa, lo cierto es que el invento de Chris y Allen funcionaba.

A veces los mayores problemas se solucionan con las ideas más simples. ¿Por qué no usar las guitarras copiadas de los Celtic Frost, con la voz sepulturera de Barnes? Tenían la solución dentro de sus casas. El enemigo estaba en su interior, mientras la mayoría lo buscaba fuera, entre fórmulas imposibles, estos dos capos de la escena death del momento, no tuvieron más que acercar lo que mejor sabían hacer: uno, vomitar guturales, y el otro, escupir riffs. 

Muchos criticaron el disco, tachándolo de ser un death metal demasiado simplón y básico, un álbum monótono con algún riff guapo, para pasar un buen rato y poco más. Pero lo cierto es que el disco era una película de terror que pateaba culos y meneaba las melenas a base de bien. El Sr. Barnes se había convertido en un hombre lobo con su garganta y el Allen West en un destripador a los mandos de su guitarra. Todo envuelto en once temas de 38 minutos que te los fumabas como un yonki a las puertas de una casa okupa. 

"The Enemy Inside", "Silent Violence" y "Lycanthropy", hasta la de "Still Alive", que daba un poco de cuartelillo, hacían un cuarteto inicial demoledor. Casi todas eran composiciones a medio tiempo, directas, que mezclaban el groove del momento con una atmósfera densa y oscura para llevarnos al terreno de un death rítmico, machacón y más lento que aunaba lo más pegadizo que tenían los Obituary con los Cannibal Corpse. Todo muy simple, pero efectivo. Algo práctico que lo simplificaba todo, y lo hacía muy fácil de escuchar y disfrutar. Un veneno que una vez inoculado se desplazaba por todo tú organismo en cuestión de segundos. "Beneath The Black Sky" era un corte que podría haber ido en todo un Cause of Death, o la de "Remains in You" en el mítico The End Complete. No me digáis que, sobretodo este disco, el de la portada apocalíptica y volcánica, tenía unas composiciones mucho mejores.

Formación que graba Haunted, 1995

Haunted funcionaba desde la fuerza de hacer más asequibles a bandas como Cannibal Corpse y Obituary que habían caído en la trampa de seguir siendo demasiado brutales. Este álbum conectaba con la nueva forma de entender el metal en los mediados 90: guitarras cortantes, mind times, ritmo y pegada. La gente se subía al escenario para hacer headbanging y después se lanzaba al respetable, para repetirlo una y otra vez, y así todo el concierto. Los shows de esta gente eran incendiarios. Con un preciso Greg Gall tras las baquetas y un flamante Terry Butler (Death, Masacre) al bajo, redondeaban una banda muy sólida con un directo brutal.

Lo más extraño de todo fue que estos Six Feet Under tras este inteligente y prometedor Haunted nunca más volvieron a grabar nada a la altura. Este álbum fue como una maldición (el peligroso efecto del primer disco) y todo lo que vino después nunca alcanzó el gran nivel demostrado en este trabajo que había robado la cartera a la mayoría de bandas death de la época. Los Cannibal Corpse post-Barnes no eran lo mismo, y los Obituary sacarían dos años después un irregular Back From the Dead para poco después disolverse.


A veces ocurren estas cosas: Warpath, su segundo disco, no estaba mal, pero daba la sensación de repetir demasiado la fórmula. El factor sorpresa se había perdido. Lo que había sido ingenioso ahora era aburrido. El Allen West decidió poner pies en polvorosa para volver a probar con los Obituary, y, con él, parece que el efecto Six Feet Under se diluyó. Algo que había empezado fruto del cabreo de Barnes con sus ex compañeros, según estes, por no cuidar su voz y mostrar una actitud poco profesional, se convirtió en una banda seria de la cual el garganta de Búfalo todavía sigue siendo el jefe. El  Sr. West parece que corrió peor suerte, de pasar de tocar la guitarra se metió a tocar cosas que no debía, lo que lo llevaron a meterse en buenos líos acabando con sus huesos en el talego. Parece que en 2024 salió de la cárcel, lo que no deja de ser un triste final para uno de los grandes guitarras del death metal.

Six Feet Under es una banda que empezó claramente de más a menos, la inspiración les dio para dos discos y poco más. Sin Allen West, y con la garganta de Barnes venida a menos, su debut quedó como el mejor representante de la unión de dos estrellas del death metal que prometían mucho y se quedaron en bien poco. Hasta la próxima, amigos.

7.5/10


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