Este disco no tiene muy buena fama. En realidad, ni buena, ni mala. Más bien se queda en medio de todo y, posiblemente, en medio de nada. En mi opinión, siempre me pareció uno de los mejores del Sr. U.D.O. en solitario. Ese aire que tiene al Painkiller de los Judas hizo que muchos criticaran el disco. A mí, en cambio, siempre me pareció uno de los álbumes más metálicos y afilados que grabó el exAccept fuera de los creadores de Balls to the Wall. Una auténtica bomba de relojería que sigue intacta 35 años después de su lanzamiento. Si lo despreciasteis en su día y hoy os apetece recuperarlo, esta reseña puede ser un buen motivo de volver a pincharlo y sentir la potencia del cuarto disco del torpedo alemán...