La escena extrema italiana siempre tan misteriosa y oculta como ignorada y despreciada. Solo algunos valientes de paladares más refinados se atreven a probar sus bondades. De esas tierras vienen una de sus agrupaciones más legendarias y míticas, los piamonteses de Opera IX, que llevan en el negocio desde 1990, arrastrando primero su particular gothic doom death metal para ahora, regresar con su brujeril y maléfico último disco llamado Veneficium. Una conjunción de pócimas y venenos, a cada cual más deletéreo y letal, que os llevarán por una nueva entrega de su particular forma de esculpir el black metal...
1. Gratidia (01:54)
2. Vocatio Mortuorum (05:15)
3. Saturni Arcanum (07:27)
4. Saltatio Corvi (05:53)
5. Hortus Sagae (07:07)
6. Sagana (02:12)
7. Defixiones (05:00)
8. Vaneficium (05:56)
9. Asphodelios (04:58)
10. Veia (03:20)
11. Black Sabbath (Black Sabbath cover) (07:14)
Mixing and Mastering: Algol
Edged Circle Productions, 2026
De aquellos que empezaron con su primer elepé en 1994, The Call of the Wood, ya solo queda su guitarrista y fundador, el Sr. Ossian D'Ambrosio, más conocido artísticamente como "Ossian", personaje pionero, muy misterioso y polifacético de la escena extrema italiana que, aunque nacido en Alemania, lleva casi toda su vida ondeando la bandera del grimorio de los muertos desde la pequeña ciudad piamontesa de Biella.
Muy famosa dentro de los ambientes under italianos fue su asociación en los primeros 90 con la bruja Cadaveria (Rafaella Rivarolo) una turinesa, Reina entre Brujas, que prestó sus bondades vocales y toda su magia negra en los comienzos de la banda hasta el 2001 para, a partir de ahí, desligarse de ellos para seguir practicando su culto por las witches, pero haciéndolo junto con otro ex Opera IX en su propia agrupación, bautizada como su propio nombre, por caminos más góticos y bizarros.
Tanto Ossian como ella son dos personajes que están cubiertos por el misterio, pero son muy interesantes y recomendables siempre que os guste la música extrema, pero con un marcado acento transalpino y meridional. Las bandas del extremo italiano no son un plato digestivo para todos los estómagos. Tanto macarroni demoniaco puede haceros eructar más de la cuenta o tener que tomaros algún sobre de Almax. Casi todas las agrupaciones bañadas por el mediterráneo llevan la marca de ser confluencia de culturas y civilizaciones, lo que le da ese toque especial, que los diferencia de la cultura nórdica, sus runas y sus míticos vikingos.
Para muchos el verdadero black metal solo es el noruego, sin embargo, casi a la par que explotaba todo el fenómeno del Trve Norwegian Black Metal, en países como Italia surgían agrupaciones muy interesantes que practicaban un black metal más arraigado en el folclore y cultura celta, que afrontaba la misma fascinación por los bosques y la naturaleza, pero sin cubrirla por la nieve, ni envolverla en la ensoñación por las grandes conquistas de esos guerreros, comerciantes y navegantes vikingos que tanto fascinaron a la sociedad europea.
Estos Opera IX fueron unos abanderados en desarrollar otra vía para el black metal, enterrándolo en una cripta más ritual y esotérica. El druismo y sus brujas. Los hechizos. El paganismo latino. El aroma y la brisa marina que desprendía la gran concentración de salitre que contenían sus aguas, lo que unido a la voz híbrida, mitad varonil, mitad femenina, a caballo entro lo gutural y brujeril de su líder suprema, la siempre fascinante Cadaveria, los convertían en un grupo casi maldito y muy exclusivo.
Así que, amigos, estamos ante una banda muy especial. De esas que las cubre un culto muy particular y maligno. La música era tan teatral, arrastrada y, a veces, demasiado lenta, que mucha gente nunca acabó por dejarse embrujar por sus discos. Y la verdad es que fue una pena, porque si hubo una escena que le imprimió un marcado sello particular fue precisamente esta, con gente como Opera IX, y otras agrupaciones como los legendarios Mortuary Drape, Necrodetah, Bulldozer o los Death SS de otro capo veterano de la escena churra como es el Steve Sylvester.
| Ossian y Moerke, en la actualidad |
Una mala costumbre que fueron corrigiendo (aunque nunca abandonaron del todo) para llegar a este 2026 con este Veneficium, más enfocado a un black metal sinfónico, con una duración de temas más normales, que hagan su escucha muy recomendable si os gusta ese tipo de black más orquestal y atmosférico, pero siempre con la marca del sonido espageti.
La maestra sacerdotisa Cadaveria ya no está, pero en su lugar encontrareis a una igual de oscura y siniestra Moerke (Serena Mastracco) también italiana, que cumplirá con creces y seguirá alimentando esa fama de banda esotérica con una frontwomen al frente, que parece tener la voz de un hombre y que nadie sospecha hasta que los veis por primera vez sobre un escenario.
Este Veneficium sigue los pasos de un grupo embrujado y hechizado, totalmente maldito. Una obra que hace la décima de su carrera en formato full length, y que sigue llena de su propia oscuridad y del olor a humo de calderos de brujas en medio de un frío bosque transalpino. La luna llena ilumina a estos cinco acólitos de la mejor tradición de los grimorios herbales y la magia negra empleada con hojas y hierbas que solo las brujas saben utilizar.
Hay letanías, voces recitantes sobre mares de orquestaciones y mucha fuerza oscura que os acompañarán sobre un poco más de 56 min que dura esta pura negritud espectral. La obra es ambiciosa y retadora. Bien producida y compacta. Que gustará a los que sean seguidores de ese black metal más sinfónico al estilo de unos Dimmu Borgir del Enthrone Darkness Triumphant y Spiritual Black Dimensions, pero sin resultar tan mainstream y aterciopelado. Aquí hablamos de diez temas de atmosférico y folclórico underground black metal salidos de la mente de un druida, mago negro del infierno, que sirve a los designios y caprichos de la reina de las brujas... Hasta la próxima, amigos.
7/10
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