Seguramente sea muy difícil discernir cuál es la mejor canción de Iron Maiden. Tienen tantas y tan buenas, que cada uno de nosotros tendrá la suya. Para festejar el recientemente 44º aniversario de su lanzamiento, os propongo seleccionar esta que va dentro de uno de los mejores discos de La Doncella y uno de los más grandes elepés que se han hecho en el heavy metal, el inmortal The Number of the Beast de 1982. Todo el disco es una obra maestra, pero si hay un corte que aúna todo lo que es Iron Maiden: sus melodías, armonías, épica, solos y la voz magistral de Bruce Dickinson es en esta "Hallowed Be Thy Name". Invitados quedáis, y que santificados sean vuestros nombres...
El álbum en su conjunto es muy especial, pero el inicio de este tema era harina de otro costal. Se oían unas campanas y Clive Burr golpeaba con sutileza sus platos y el bombo, todo acompasado como si fueran mensajeros de la destrucción. Seguidamente, surgía Bruce Dickinson recitando: "I´m waiting in my cold cell..." El éxtasis absoluto llegaba cuando Bruce estiraba el final de la estrofa, en ese icónico y eterno "are running looooooowwww...." donde el espadachín iba subiendo de notas, mostrando su rango y poderío vocal, hasta que acababa en una apoteosis total...
Esta anécdota os puede parecer algo muy normal que un mocosillo que empezaba a pajearse se dejara impresionar así de fácil. Sin apenas cultura musical (escuchaba lo que me dejaban y conseguía) ni criterio propio, aquello significó que abriera una puerta nueva dentro de mí. Después seguiría abriendo más, pero esta fue una muy premonitoria. Tan premonitoria, amigos, que me sigue acompañando ahora que ya soplo casi un 10 x 5. Fue en ese momento donde supe que estaba ante algo que me iba a marcar de por vida, y así fue.
De aquella no fijaba en la letra de las canciones. Ni de esta ni de otras, eso era lo de menos, pero en el fondo de mi corazón sabía que hablaba de un tema importante. Años después descubriría que trataba de un hombre condenado, que describía sus últimos momentos antes de ser dirigido a una muerte segura: la horca lo esperaba... Lo más escalofriante de todo es que el tema dejaba la opción abierta de que el protagonista pudiera ser inocente y que solo en la otra vida (si la hay) pudiera tener justicia y descubrirse la verdad: que en realidad era inocente... La canción resulta magistral desde cualquier ángulo que la abordemos. ¿Quién no se identifica con un posible inocente que es condenado injustamente? El ejemplo eterno del falso culpable -The false guilty-
Todo esto no hizo más que enamorarme cada vez más de este tema. La ponía sin parar, me levantaba por la mañana y sin desayunar, todavía en calzoncillos, me la pinchaba. La necesitaba. Sentía siempre su llamada. El colofón final era cuando el ex Samson se despedía del tema cantando unas letras en otra exhibición de su poderío como uno de los mejores vocalistas del momento. Bruce estirando y sosteniendo el título del tema: la eterna "Hallowed Be Thy Name".
| Edición casete (UK), The Number of the Beast, 1982 |
Un tema tan emblemático siempre está rodeado de leyendas y misterios. Uno de ellos, pudiera ser el origen o de dónde Steve Harris sacó inspiración para componerla: algunos apuntan a que Harris pudo sacar ideas de la serie de 1961 The Twilignt Zone, donde en uno de los episodios se narra una situación parecida al tema en cuestión, donde un soldado cree estar vivo, pero en realidad está muerto y camina hacia el más allá.
La controversia y el lado más escabroso de la historia estuvo cuando en el 2017 fueron acusados de haber plagiado partes de la letra del tema. La banda de rock progresivo Beckett, también británica, acabó demandado a los Maiden por un presunto plagio en algunas partes de la letra que, según estos, estaban sacados o eran muy similares a los que salían en su canción "Life´s Shadows" publicada en 1974.
Seguramente, si el tema no se hubiera hecho tan famoso nada de esto hubiera acontecido, eso sí, con esto no quiero hacer de abogado del diablo, ni de defender a unos ni de criticar a otros, ni tampoco decir que no haya algo de verdad en todo este asunto, pero que sí da pie a sospechar de que hubo algo de oportunismo malicioso en la demanda. Máxime cuando uno de los presuntos autores dijo que andaban mal de dinero y que por eso se habían lanzado a demandarlos. Si escucháis el tema, musicalmente, yo no aprecio donde está el plagio (otra cosa es el tema de las letras). Ya sabéis que el límite en dónde está la inspiración o el plagio es algo a veces muy difícil de determinar. ¿Qué banda no ha copiado algo alguna de vez de otra? No creo que se libre ninguna...
Dejando de lado todo este tema tan espinoso, "Hallowed Be Thy Name" forma parte de eses grupos de canciones que ya os he comentado en otro reportaje, que son un universo en si mismas. Son casi como pequeños discos metidos dentro de una sola canción. Varias canciones metidas en una sola, que poseen una estructura, desarrollo y musicalidad únicas.
| Iron Maiden en 1982 |
Para muchos en esta "Hallowed Be Thy Name" está el ADN inmutable de Iron Maiden. Su marca de la casa. Su tarjeta de visita. En cambio, para otros es un gran tema, pero no el mejor, pero no creo que nadie pueda decir que no sea un clásico absoluto. Mi opinión ya la sabéis, aunque tengo muchas más que me encantan, aquí creo que vive el espíritu de la banda. Su narrativa, su fuerza, su progresión, sus interpretaciones, su construcción casi de película de cine, su intensidad y dramatismo, la convierten en uno de los grandes cortes no solo de Iron Maiden, sino de todo el heavy metal. Hasta la próxima, amigos.
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