lunes, 17 de marzo de 2025

Paradise Lost - Believe in Nothing: Cuando creer en nada te lleva a creer en todo...


Hay que estar muy loco o ser un completo enamorado de esta banda para atreverse a traer este disco por aquí. Es lo bueno que tiene ser el dueño de este gato. Le doy de comer lo que quiero y cuando quiero. Por eso para este día nos lanzamos con el último disco pop de los reyes del gothic metal de los 90. Paradise Lost comenzaba el siglo XXI iniciando el camino a la inversa. Believe in nothing cerraba su etapa más experimental y comercial, para volver a retomar el camino de las catacumbas y de las sombras...

1. I Am Nothing (04:01)
2. Mouth (03:45)
3. Fader (03:57)
4. Look At Me Now (03:37)
5. Illumination (04:31)
6. Something Real (03:35)
7. Divided (03:27)
8. Sell It to the World (03:11)
9. Never Again (04:38)
10. Control (03:29)
11. No Reason (03:14)
12. World Pretending (04:28)

Produced by: Greg Brimson and John Fryer

CD, "Believe in Nothing", 99

No recuerdo muy bien cuál fue el disco que más me impactó de esta gente. Sí me acuerdo que había escuchado el Gothic y me había dejado noqueado, pero, realmente, no fue ese álbum el que me hizo ser un completo apasionado y seguidor de estos tipos. Casi os diría con total seguridad que fue el Icon el trabajo que me dejó totalmente nocaut. Si alguna vez tuvisteis la sensación de cruzar otra puerta escuchando un disco a mí pasó con este. El de la intro eterna del Embers Fire, esa entrada de sinfonía gótica que se quedaría para siempre como un clásico absoluto del gothic metal.

Paradise Lost siguió el camino que emprendieron muchas bandas del extremo de los 90. Empezaron en el underground death metal con su debut Lost Paradise, para, progresivamente, ir suavizando y puliendo su propuesta hasta llegar al tope de la experimentación en 1999 con Host, que significó la ruptura definitiva y el abandono casi generalizado de la mayoría de sus seguidores. Parecía que se había dado por perdida para el metal a estos genios de Halifax (West Yorkshire), cuando, dos años después, vuelven a atacar con este Believe in Nothing, recuperando en cierta manera algo de sus raíces tratando de sacar el polvo a sus olvidadas guitarras.

Believe in Nothing tampoco funcionó como esperaban. Su tímida vuelta al metal, todavía frágil y temerosa, no acababa de recuperar al grueso de seguidores, que seguían recelosos de que los creadores de obras maestras como Draconian Times, fueran capaces de volver por sus fueros. Tampoco los de la multinacional EMI andaban contentos con este segundo disco que sacaban bajo su paraguas, y es que, al contrario de lo que muchos piensan, los de EMI parece que no tuvieron nada que ver con este alejamiento y cambio de sonido que experimentaron en ambos discos. Al parecer, todo venía desde los tiempos de su aclamado y considerado su -black álbum-, Draconian Times. Su millonario (vendió más de 1 millón de copias) e internacional quinto disco, que los había lanzado mundialmente y convertido en los nuevos reyes absolutos del gothic metal. Giras mundiales, recorriendo prácticamente todo el planeta, habían hecho mella en la banda y, parece ser, que todo eso unido a un cansancio hacia el estilo, propició que los Holmes/Mackintosh, decidieran mudar la piel y pasar a una especie de sonido synth-pop gótico, tan deudor de los Depeche Mode (que tanta adoración siempre les han profesado) que encontró su máximo acomodo en Host.

Contraportada CD, "Believe in Nothing", 99

Tocaba reconducir el rumbo y coser las heridas profundas que habían abierto entre ellos y sus fanes. No iba a ser fácil, hecho el daño, tirado por tierra su prestigio y compromiso metálico, volver a gozar del respeto de los más acérrimos, posiblemente nunca más lo tendrían. Es el peaje que tienes que pagar. Yo no los defiendo, tampoco entendí el giro que dieron tan brusco desde One Second. También me sentí traicionado, pero vuelta la mirada atrás, sin complejos, ni traumas. Entiendo que quisieran volar y probar otras cosas. Pasado el toro, todos somos toreros. Aunque, seguro, que visto el resultado tan pobre que tuvieron, que quedaron casi desahuciados, abandonados tanto por propios como por extraños. Ni los de EMI quisieron seguir con ellos. Seguramente hubieran hecho las cosas de otra manera. Host no me parece un mal disco, no es de mis preferidos, ni tampoco es un álbum que me ponga a diario, pero en retrospectiva, tampoco es un trabajo infumable. Escuchado con los oídos abiertos y la mente despejada, los Paradise Lost estaban ahí, pero sin conectar las guitarras.

Believe in Nothing trataba de remediar todo eso. Seguían los arreglos poperos y electrónicos, pero ya dejaban entrever algunas guitarras y cierta vuelta a ese sonido gótico y melancólico con el que había enamorado a toda Europa cuando fueron de teloneros con su disco Icon, abriendo para los Sepultura del Chaos A.D. Una colosal y exitosa gira que los encumbró entre aquellos inolvidables años (93-95) y que todo lo plasmaron en un fantástico VHS, de título, Harmony Breaks.

Paradise Lost habían sido una fuerza innovadora que había generado una nueva corriente de bandas con un toque melancólico y oscuro que de darían en llamar en los nuevos reyes del doom/death metal, junto con la tríada de culto de Peaceville -los propios Paradise Lost, Anathema y My Dying Bride- generando todo un subgénero que todavía sigue hasta nuestros días.

Interior casete, "Believe in Nothing", 99
Believe in Nothing se abría con toda una declaración de intenciones. I Am Nothing, parece que seguía la misma historia que en Host, pero tras una pequeña cuña industrial, la banda enchufaba las guitarras y Holmes cantaba de otra manera. Parece que se encontraba más cabreado y peleado con el mundo (él decía que bajo una fuerte depresión). Las pintas todavía eran de una banda en otra pantalla. Pero los detalles, siempre importantes, dejaban entrever que las sensaciones eran otras, y los Paradise Lost querían volver a ser esa banda arrasadora y llena de melancolía como habían sido en los primeros 90.

El disco continúa con Mouth y Fader, quizá las más comerciales y accesibles del álbum, con un toque de rock alternativo que rompía con los esquemas habituales de la banda y que, en su momento, provocó el rechazo generalizado hacia el disco. Sin embargo, a partir de aquí, el álbum se sumerge en atmósferas más sombrías y oscuras, terrenos en los que hacía tiempo que no se les esperaba.

No se puede decir que Believe in Nothing suponga un regreso total a sus raíces, pero sí enciende una luz de esperanza, sugiriendo que ese espíritu perdido podría volver a florecer en la banda.

La banda volvió a cargar otra vez con la producción del disco, que al igual que pasó con Host, nunca les convenció la cocina hecha detrás de la consola. A mí particularmente, este Believe in Nothing me parece que suena exquisito. Una labor técnica llevada con máxima pulcritud y clase entre un desconocido Greg Brimson y, otro ya más famoso, como fue John Fryer, que había ya producido discos importantes como el Midian de Cradle of Filth, y que para mi gusto, aquí hizo un trabajo soberbio.

Interior CD, "Believe in Nothing", 99

La banda les achacó que el trabajo no tenía la fuerza y pegada que les gustaba. De hecho, años después, los de Nuclear Blast sacaron una versión remasterizada y remezclada de ambos discos, y a mí particularmente no es que note más mejoría. Sí es cierto que los temas ganan en pegada, pero tampoco noto esa diferencia abismal que apuntillaba el grupo.

Believe in Nothing presentaba a unos Paradise Lost del nuevo milenio con un dominio magistral del sonido y las melodías. Qué facilidad para ensamblar cada elemento y acoplarlo con una precisión quirúrgica, sin esfuerzo aparente. Aquí habían alcanzado su punto más alto en cuanto a capacidad compositiva, entregando un trabajo que es una auténtica delicia para el oído.

Cada armonía y estructura está meticulosamente construida, demostrando un nivel de detalle impresionante. Sinceramente, creo que con Believe in Nothing alcanzaron la cima como creadores de melodías, un arte que solo la mente privilegiada de Greg Mackintosh podía materializar con tal maestría.

Cómo envuelve esa base rítmica entre la electrónica en Look at me Now. Esa voz de Holmes cargada de matices, que en ningún momento se difumina ni pierde protagonismo. El inicio de Illumination lleno de esperanza de volver a aquellos años de catedrales góticas y caminos de espesa niebla.

Something Real, totalmente hipnótica y cautivadora. Alucinógena. bañada de magia y envuelta en grandes coros. La banda aseguraba que, en aquella época, tomaban muchos medicamentos y vivían sumidos en una profunda depresión, algo que, sin duda, se refleja en la atmósfera de la canción.

El disco, aunque en un primer momento, no fue muy mal recibido (después de Host, era difícil hacerlo peor), tampoco cumplió las expectativas, y volvió a caer en tierra de nadie, donde no encontraba acomodo en ningún nicho de seguidores. Seguían sin convencer a los viejos fanes, y tampoco conectaban con muchos nuevos. La banda seguía deambulando, perdida, haciendo la travesía del desierto, aunque con destellos de vislumbrar algún oasis en la lejanía. Abandonados por los de EMI, su apuesta por ellos, no había funcionado. Tampoco sé lo que pretendían unos ni otros, si convertir a los Paradise Lost en los nuevos Depeche Mode o tan sólo aprovechar el tirón de una banda metálica para hacerla comercial y ganar dinero con ello. Lo cierto es que los Paradise Lost vivían uno de sus peores momentos, con ciertos visos de querer dejarlo y dedicarse alguno de sus miembros a otros menesteres y ocupaciones (cuenta la leyenda que Mackintosh se había cansado de la vida en la carretera y quería dedicar más tiempo a su familia). 

Portada single "Fader", 99

Planeando varios fantasmas sobre ellos, parece que las nieblas se despejaron y tan sólo un año después atacan con algo ya más metálico como fue Symbol of Life, para confirmar su vuelta a su esencia en el homónimo Paradise Lost, que hacía la entrada y confirmación real de su regreso al metal con el fichaje por los de Century Media y su posterior lanzamiento llamado In Requiem.

Host pudo haber sido el entierro definitivo de unos Paradise Lost que, sin embargo, resistieron la acometida y se permitieron jugar una carta tan arriesgada. Otros habrían perecido y quedado en el olvido para siempre, pero su base de fans resultó ser más sólida y robusta de lo que muchos pensaban.

Este Believe in Nothing, sin ser un disco icónico, volvió a encender una pequeña llama de esperanza. Aunque denostado en su momento por crítica y público, con el tiempo ha recuperado cierta empatía y aprecio entre sus seguidores más acérrimos. A mí me sigue pareciendo un buen disco, con un dominio total del medio, mostrando otra faceta de unos Paradise Lost más accesibles y comerciales, pero sin perder calidad.

Está claro que la banda se la jugó. Podían hacerlo y aprovecharon la oportunidad. Presentado el caramelo, era difícil no probarlo. Hay muchas formas de venderse: una, de manera barata y fácil; otra, con clase y categoría, como creo que hicieron en este Believe in Nothing.

Las dos etapas están ahí, y cada quién se quedará con la que más le guste. Otro disco que indulto y recupero para mi cielo particular… Hasta la próxima, amigos.

Veredicto: Cielo. 7/10


4 comentarios:

  1. Infierno... al '#@to infierno...

    No te lo compro. No hay manera.

    Para empezar, este grupo tiene que tener guitarras... donde puñetas está Mackintosh? Que mierda es esa de sintetizar todas las guitarras durante todo el disco y que no suene ni una vez "bien"... como habían sonado antes o suenan después de su etapa mierdosa (perdón, gotica/rockera mierdosa).

    Las rítmicas no existen, la voz es penosa... me acordaba perfectamente de este y todos sus discos (goticos/rockeros), pero lo he vuelto a escuchar y... al infierno. A limpiar los aseos del infierno con ellos.

    Como es posible que un grupo que antes y después ha sacado discos impresionantes, sacaran estas bazofias? No sé que se les pasó a esta gente por la cabeza.

    Estaban deprimidos? Los he visto en directo antes, y la alegría de la huerta no eran, pero había mala baba de vez en cuando, melancolía, y guitarras... a saco (y baterías y bajo, y distorsión..). Aqui estaban más perdidos que un mono en un garaje. No salvo nada, absolutamente nada de este disco.

    0/10 Al infierno más infame... mientras muero.

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    1. Pues a mí es un disco que gusta bastante. Lo recuerdo con gusto, y me devolvió un poco la esperanza otra vez sobre ellos. Después de que sacaran Host, me llevé un palo muy gordo y pensé que nunca más volverían al metal. En cierta forma, este Believe in Nothing me lo tomé un poco como una resurrección. Los había dado por perdidos para la causa, y escuchar temas como I Am Nothing, Illumination o Something Real, significó volver a reencontrarme con una gente que fueron muy importantes y que pensé que ya nunca más los vería.

      Sé que es un disco complicado. Demasiado "pop" y cargado de electrónica, pero que, con todo, volvía a despertar las esperanzas sobre ellos. De hecho, a partir de aquí se fueron endureciendo hasta nuestros días. Believe in Nothing era un disco que tenían que hacer, y me parece un álbum que suena delicioso. Muy blandengue y a lo Depeche Mode, pero tiene unas melodías/armonías exquisitas. Creo que no me paso si te digo que, a nivel compositivo, los tipos rozaron casi la perfección.

      Me parece un cruce entre One Second, con Host y algo de Draconian Times, que hacía como un resumen de su etapa más experimental y arriesgada. Y la producción me parece de absoluto lujo. Cómo suena ese bajo y base rítmica, con un cuerpo y pegada brutal. Las guitarras son un poquito alternativas, pero por lo menos aquí empezaron a enchufarlas, que ya era mucho, viniendo de donde venían.

      Sinceramente, para mí fue como su Ave Fénix. El inicio de su ansiada y esperada vuelta a sus raíces. Si lo analizas fríamente, esas atmósferas melancólicas, llenas de soledad, tristeza y tribulación, estaban ahí, sólo que todavía estaban bajo el paraguas de su etapa electrónica. No podían volver al metal, así de la noche a la mañana. Believe in Nothing era un cambio de rumbo, pero no brusco, que sin duda devolvía la fe en esta gente. No iban a sacar otro Icon así de buenas a primeras.

      Nunca olvides las influencias que tenía en la cabeza Greg Mackintosh. Date cuenta que tanto a él como al Holmes le molan mucho la escena darkwave gótica alemana de los 80. Bandas electrónicas y grupos como The Cure, Dean Can Dance y movidas así. Son gente con gustos muy amplios y variados, y si lo ves así, lo entiendes perfectamente... Si no fuera por esa amplitud musical nunca hubieran hecho un himno como As I Die...

      Believe in Nothing no es mi disco preferido, pero sí tiene su importancia para devolverlos otra vez a la senda del metal...

      Gracias por pasarte, aunque esta vez ya veo que no te lo voy a mandar por tú cumpleaños...jajajajajajja.. Venga, figura... Un saludo!!!!!

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  2. Aquí del Draconian no hay nada. Sólo que son los mismos personajes los que perpetran uno y otro.
    Yo entiendo y respeto que los músicos tengan un background musical, gustos o como se quiera decir, amplio. Yo mismo, a pesar de ser metalero hasta el tuétano, tengo a algunos grupos/solistas que me gustan, y mucho, y no tienen nada absolutamente que ver con el metal.

    Pero si quieres rendir homenaje a tus "influencias", hazte un grupo de covers; años después le volvió el aberrunto del death a Mackintosh y se montó los Vallenfyre. Ya sabes que, a pesar de las conexiones, no son Paradise Lost. Los pruebas y te gusta, pues muy bien. Que no, pues bien también. Pero sacar estos discos que no tienen nada absolutamente que ver con ellos antes y después, pues no sé; como si en esos años, Maiden o AC/DC te sacan un disco grunge... Sus discos serán mejores o peores, pero son ellos; reconocibles a pesar de cambios. El cambio de esta gente es demasiado grande.

    Esto es como cuando tu hijo viene con un 5 en una asignatura y te dice aquello de "y gracias", cuando sabes que tiene potencial para más, pero se ha tocado las narices...

    Hasta el In requiem no volví a comprar nada de esta gente... Y aunque tires el anzuelo con otro, no volveré a escucharlo. Me puse hasta de mala leche...

    Por cierto, se está quedando el blog como el de Pimpinela... solo escribes tú, y respondo yo jajaja.

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    1. Bueno, si te fijas, desde el primer disco que sacaron en 1990 fueron suavizando el sonido hasta llegar a Host que fue el culmen de su evolución musical. A cada álbum que sacaban, se hacían más comerciales y accesibles. Nunca fueron mucho de repetir discos. Todos ellos tienen un sonido distintivo. Cualquiera de ellos que cojas, incluso a partir de In Requiem, todos los que le siguieron ninguno repite la misma fórmula.

      Según contaron ellos, a raíz de sacar Draconian Times se cansaron del metal y todo lo que tenía que ver con eso. Se ve muy claro en las pintas y el cambio de imagen total que hicieron. Tiraron más por un rollo synth pop, rollo Depeche Mode, que siempre les gustó y son muy fanes. Ya te comenté que toda la banda escucha de todo. Sobretodo Mackintosh y Holmes, que el primero es un enamorado del rollo darkwave y tecno alemán de los 80. Creo que los más heavies son el Aedy y el Edmondson, que siempre fueron los más reticentes en cambiar el sonido.

      Es una banda que tiene sus dos etapas. Bueno, más bien serían tres. Su etapa clásica (sin duda, la mejor) una siguiente más comercial y electrónica, y una tercera donde volvieron a sus raíces. A mí es una banda que me gusta mucho por lo que la disfruto en todas sus etapas. Siempre encuentro composiciones de calidad en todos sus discos, incluso en este Believe in Nothing, que ya te digo que me parece el resurgir otra vez de esta gente al mundo del metal. Me encanta cómo compone el Mackintosh, esa habilidad para hacer melodías totalmente irresistibles que no encuentro en ninguna otra banda. Este hombre tiene un talento especial para crear melancolía y tristeza con pocas notas. Una forma muy particular de tocar la guitarra, con ese vibrato que mete en las notas, moviendo esa mano izquierda en el mástil tan característico.

      Believe in Nothing en Metal Archives le dan un 6.1, yo le puse un 7. Tampoco estoy tan alejado, pero entiendo tú postura. Es un disco que no gusta. La gente lo considera el peor de toda su discografía. Yo no lo veo así. Lo encuentro muy bien hecho y producido, a pesar de que suena muy pop y alternativo, pero me sigue teniendo un punto único, que para mí siempre tienen los discos de Paradise Lost.

      Voy a tener que llamar al SoloMetal, que no se dónde anda, y así hacemos los tres tenores: Pavarotti, Carreras y Plácido Domingo...jajajajajajaj...




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