No Place of Warmth de los deathers texanos de Frozen Soul es el típico disco que con solo 30 segundos que escuches de alguno de sus temas, te convence completamente de que estás ante un disco de death metal genuino a la vieja usanza que va a merecer la pena. Una banda que llega con su tercer álbum bajo el brazo para destaparse como una de las grandes promesas del viejo old school death metal venido de las tierras del lejano oeste, que todavía cree que el legado dejado por las leyendas de los Bolt Thrower todavía sigue más vivo y fresco que nunca. Frozen Soul - No Place of Warmth: una trituradora death metal venida desde Texas...
Un texano es un tipo muy duro, así que imaginaros si montan una banda de death metal y, aún por encima, si su bajista es una mujer (Samantha Mobley). ¿Cómo puede sonar este grupo? pues como una auténtica trituradora. Nada más arrancar el disco la maquinaria empieza a embestir y a destripar todo a su paso. No hay ninguna fisura a lo largo de sus once canciones que pueda agrietar por algún sitio a este bisonte del death metal. Estos de Frozen Soul nos muestran orgullosos su tercer trabajo con toda su maquinaria perfectamente engrasada. Tienen una confianza y seguridad en si mismos que queda totalmente acreditada a lo largo de todo el álbum. Si estáis esperando a que en algún momento metan la gamba o muestren signos de debilidad no lo vais a encontrar.
| Los Frozen Soul, 2026 |
Es tal la contundencia sonora presentada aquí, que es muy difícil pararla una vez empezada. Yo, de hecho, no he podido hacerlo, hasta incluso, mientras escribía estas humildes líneas, he tenido que levantarme y empezar a hacer mis meneos de melena un par de veces. Me he cortado un poco por ser la hora que era (pasadas las 02:00 hs), pero mis ganas me han quedado de enchufar mi guitarra y empezar a descargar riffs a diestro y siniestro, igual que si fuera un miembro de estos Frozen Soul. Unas almas congeladas que nos vienen a recordar que ese sonido fundado en un pub de Coventry en 1986 iba a tener su legión de seguidores hasta nuestros días. Hablamos de los británicos Bolt Thrower. Eses que crearon el sonido bélico del death metal. Las guitarras gordas afinadas en Do y las contiendas militares. Esos tipos fueron uno de los nuestros, igual que estos de Frozen Soul también lo quieren ser.
Todas ellas irán de tripulación en un barco fantasma cargado de once barriles, donde dentro de cada uno va una pieza del trabajo. El destino serán vuestros oídos, un viaje a un páramo inhóspito y desolado, donde el viejo y ancestral death metal todavía se conserva como un acorazado a temperaturas bajo cero... Hasta la próxima, amigos.
7.5/10
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