viernes, 14 de febrero de 2025

Abismos alpinos: siguiendo las huellas del death/doom suizo...


Dejamos atrás el clima templado de Portugal, con su luz dorada y su brisa marina, para adentrarnos en los siempre sombríos y misteriosos bosques suizos. Bien abrigados y con las únicas pistas de unas pisadas sobre la nieve recién caída, os propongo un viaje a través de la escena extrema death/doom de este país transalpino. Suiza, con su fama de neutralidad política y su imagen de país pacífico y ordenado, pudiera parecer un terreno poco fértil para la música extrema. Sin embargo, nada está más lejos de la realidad. Esa dualidad, ese contraste entre la perfección idílica y la oscuridad más profunda, añadió una capa única a su escena musical. Aquí, el death/doom no solo encontró un hogar, sino que se fusionó con el paisaje alpino, dando lugar a un sonido tan crudo como personal, tan desolador como evocador. En este reportaje, titulado "Abismos Alpinos", seguiremos las huellas del death/doom suizo de los 90. Un viaje que nos llevará desde las profundidades de los bosques nevados hasta las cumbres más altas, donde bandas olvidadas y sonidos perdidos en el tiempo nos esperan para recordarnos que, incluso en el lugar más inesperado, la oscuridad puede florecer.



Más allá de su triunvirato de culto en el metal extremo —Celtic Frost, Hellhammer y Messiah—, la escena suiza produjo una serie de bandas que cultivaron lo oculto y lo introspectivo con un enfoque único y personal. Quizás fue su posición en el corazón de Europa, como una encrucijada donde convergían influencias de todos los rincones del continente, lo que provocó que estas bandas adoptaran un tono más reflexivo y pausado.

En Suiza, el metal extremo no se limitó a ser una expresión de crudeza y agresividad; también se convirtió en un vehículo para explorar la introspección, el aislamiento y la melancolía. Riffs pesados que caen como avalanchas, voces guturales que retumban a través de los valles alpinos y atmósferas densas que evocan la niebla perpetua de sus bosques. Este enfoque, impregnado de retrospección y oscuridad, supo mezclar las influencias externas con la tradición underground local, dando lugar a un estilo particularmente desgarrador e introspectivo.


Para ilustrar esta singularidad, no hay mejor punto de partida que Alastis. Conocidos inicialmente como discípulos de otros grandes pioneros de la escena extrema suiza, como Samael, Alastis se convirtieron en una de las bandas más representativas de este sonido. Su música, cargada de atmósferas oscuras y letras que exploraban lo oculto y lo espiritual, sirve como anfitriona perfecta para iniciar esta aventura a través de los abismos alpinos del death/doom suizo.



1. Alastis - ... And Death Smiled (1995, Adipocere Records)


Portada ... And Death smiled, 95
Aparecidos por primera vez en la revista italiana Grind Zone, esos formados en 1989, en la ciudad de Sion, canton del Valais, encarnan mejor que nadie las enseñanzas aprendidas por los Samael. Esa contundencia y pegada en las formas, un minimalismo bien aprendido, para transportarnos a esas atmósferas profundas a medio tiempo sin tener que recurrir a la velocidad y esclavitud que siempre produce el rasgueo de cuerdas desenfrenado.  

Una gente que con este segundo trabajo pegó un salto cualitativo en todos los niveles. Aquí se mostraban como una banda creíble y con cierto potencial, más allá de parecer todavía un clon más o menos conseguido de Samael.

  ... And Death Smiled es esa entrada a las profundidades de un valle nevado de forma lenta y parsimoniosa. Poneros la de Evil para sentir esa congelación en los huesos mientras formamos parte de una comitiva fúnebre. Un disco que ha resistido muy bien los embates del tiempo, como conservado en el hielo de alguna montaña alpina, desde 1995, 30 años parece que no son nada para su música... Un viajero de la oscuridad, perdido en el laberinto del tiempo que todavía cree en su fe. Adentraros sin miedo en su mundo, tal vez la muerte consiga sonreíros.





2. Sadness - Ames de marbre (1993, Witchhunt Records)


Portada disco Ames de Marbre, 93
Desde la misma ciudad que vio nacer a Alastis, emergieron también Sadness, una de las bandas más enigmáticas y de culto que han salido de tierras helvéticas. Aparecieron entre la niebla en 1993 con Ames de Marbre, su primer y más recordado álbum, y, apenas cuatro años después, se desvanecieron con la misma discreción con la que llegaron.

Nos encontramos ante una obra extraña y fascinante a partes iguales, cuya primera escucha puede resultar incluso incómoda. Sin embargo, una vez superado el impacto inicial, el disco se convierte en un viaje hipnótico y siniestro, atrapando al oyente en un universo de sonidos oscuros y evocadores.

Ames de Marbre está repleto de ambientes y pasajes que transitan entre distintos estilos sin perder nunca su atmósfera mística y opresiva. A lo largo del álbum, encontramos elementos de doom metal, darkwave, ambient y gothic metal, combinados con una instrumentación poco convencional dentro del género. Guitarras acústicas, voces femeninas etéreas, cellos y hasta flautas japonesas (shakuhachi) se funden para dar forma a una obra de belleza melancólica y soledad abrumadora.

Este enfoque experimental sitúa a Sadness en una línea similar a la que Celtic Frost trazó con Into the Pandemonium, explorando los límites del metal con una propuesta avant-garde adelantada a su tiempo. Ames de Marbre es, en definitiva, una joya oculta del metal extremo, un álbum que, como la banda que lo creó, permanece envuelto en el misterio y la nostalgia de aquellos que se atreven a adentrarse en su insondable melancolía.



3. Misery - Mystic (1993, Blackend Records)

Portada disco Mystic, 93
No podemos dejar atrás 1993 sin recordar a Misery, otra banda que, al igual que las anteriores, emergió de la ciudad de Sion, un lugar donde, evidentemente, algo se gestó para dar origen a tanta oscuridad.

Misery fue creada por Pat Charvet, un baterista que había dejado su huella en las dos primeras demos de Samael, lo que inevitablemente genera comparaciones entre ambas bandas. Y no sin razón: Mystic, su único álbum, tiene muchas conexiones con el sonido primigenio de Samael. De hecho, podríamos decir que Misery fue casi un proyecto a medias entre Pat Charvet y Xytras, uno de los fundadores de Samael, quien colaboró en la composición de cuatro temas del disco.

Las estructuras de Mystic son simples, pero efectivas, creando un black/dark metal muy particular, similar al de los primeros Samael. Sin embargo, en lugar de seguir el camino feroz y caótico de las hordas black metal noruegas, Misery optó por una aproximación más lenta y pausada, aportando un aura mística y opresiva a su sonido.



4. Babylon Sad - kyrie (1992, Independent)

Portada disco Kyrie, 92
Con Babylon Sad retomamos un death metal más técnico y visceral, dejando a un lado el doom para adentrarnos en un sonido enigmático y perturbador. Poco se sabe de esta banda suiza. Aparecieron en 1992 con Kyrie, su único trabajo conocido, y desde entonces, nada más se ha vuelto a escuchar de ellos. No hay registro de demos previos ni de grabaciones posteriores.

Se dice que la banda se formó en Zúrich en 1991 y que entre sus filas contaron con músicos de renombre en la escena suiza, algunos con pasado en bandas icónicas como Messiah o en los thrash progresivos Mekong Delta. Sin embargo, tras el lanzamiento de Kyrie, desaparecieron como si se hubieran desvanecido en las cumbres alpinas, dejando tras de sí un disco tan misterioso como su propia historia.

No es de extrañar, ya que en estos surcos se esconden voces y cánticos de naturaleza casi maléfica, capaces de erizar la piel. La batería de Peter Haas es quizás el único vestigio de Babylon Sad que perduró en la escena, ya que continuó su carrera en bandas de peso como los legendarios Krokus o los thrashers Poltergeist.

Babylon Sad puede situarse dentro de esa línea de grupos que siguieron el camino trazado por el visionario Into the Pandemonium de Celtic Frost, expandiendo los límites del metal extremo con una propuesta única y perturbadora.



5. Excidium - Innocent River (1996, Adipocere Records)

Portada disco, Innocent River, 96

Excidium mantiene esa esencia death metalera de gusto por la técnica, donde resulta difícil definir con exactitud en qué género transitas. Suiza siempre ha sido cuna de propuestas que fusionan estilos, y Innocent River es un claro ejemplo de ello: una simbiosis magistral entre thrash, doom y experimentación, ensamblada con precisión quirúrgica.

Como buen hijo de las tierras helvéticas, el álbum incorpora voces femeninas en algunas pistas, así como pasajes crossover característicos de su época. Es un disco impredecible, capaz de sorprender en cualquier momento. No sigue reglas ni patrones definidos, lo que puede resultar un desafío para algunos y un viaje fascinante para otros.

Más que un simple álbum, Innocent River es una obra inclasificable, un trabajo transversal que trasciende géneros y etiquetas. Su atmósfera y técnica lo convierten en una experiencia única, ideal para aquellos que disfrutan de bandas como Cynic o Atheist. Si buscáis algo fuera de lo convencional, este disco puede ser una buena opción.



6. Exhortation - The last Trial (1996, Opus Dei´s Licence Productions)

Portada disco, The Last Trial, 96
Originarios de Zúrich, uno de los dos grandes núcleos del metal extremo suizo junto con Sion, Exhortation no se caracterizaban por una ejecución excesivamente técnica. En cambio, apostaban por una interesante fusión entre el gothic metal al estilo Paradise Lost, pero con un enfoque más moderno y actualizado.

Para lograrlo, cubrieron esas bases góticas con el groove característico de la época y una mayor velocidad, incorporando blast beats que añadían una intensidad feroz a su sonido. El resultado es un engendro sonoro digno de ser escuchado. Desde luego, la combinación no podía ser más apetitosa y tentadora.

¿Cómo sonaría un gothic de los Paradise Lost más bestial y brutalizado? The Last Trial ofrece una excelente aproximación. Esas melodías envolventes que Gregor Mackintosh plasmó en sus primeros Paradise Lost, aquí son reinterpretadas con una visión más agresiva y contemporánea, creando una experiencia que equilibra oscuridad, melodía y brutalidad en partes iguales.



7. Eeriness - A Life Beyond the Shades of Time (2003, Shark Records)

Portada disco, A Life Beyond the Shades of Time, 03

Saltamos siete años hasta 2003 para sumergirnos en los encantos del gothic metal sinfónico de Eeriness. Un disco más coetáneo, compuesto por siete músicos, entre ellos tres mujeres: una soprano y una chelista, que aportan una riqueza instrumental y vocal inusual dentro del género. Su propuesta fusiona doom y gothic metal con gran calidad, poniendo el broche final a esta pequeña travesía por tierras suizas.

A Life Beyond the Shades of Time marcó el debut de Eeriness, ofreciendo una versión más accesible de esta música melancólica, suavizando el viaje hacia el desenlace de esta odisea sonora. A pesar de adentrarnos ya en el siglo XXI, este álbum merece un lugar en estas líneas.

Su sonido evoca la teatralidad operística de los suecos Therion, combinada con la atmósfera envolvente de los teclados de Crematory. Y si aún necesitáis más razones para escucharlo, tened en cuenta que la producción corrió a cargo de Tommy T. Baron, el legendario guitarrista de Coroner, banda de culto dentro del thrash más técnico y vanguardista.

Con todos estos ingredientes sobre la mesa, solo queda una cosa por hacer: cerrar esta historia con los cánticos embrujados de Eeriness y dejarse arrastrar por su hechizo sonoro.



Esta historia llega a su fin, y este viajero alcanza el final del camino. Tras explorar las sombras lusitanas y descender a los abismos alpinos, podemos concluir que ambas escenas tienen su encanto y su valor, sin que una tenga nada que envidiar a la otra. Más humilde la primera y más pudiente la segunda, pero eso nunca ha sido un impedimento para disfrutar de su propuesta sonora.

Curiosamente, los teclados jugaron un papel clave en ambas escenas. Pocas bandas escaparon de su uso, convirtiéndose en un elemento casi imprescindible dentro de su sonido. Sin embargo, ni Portugal ni Suiza lograron la notoriedad de la escuela británica o sueca. Mientras que la primera se inclinó hacia lo atmosférico y melódico, la segunda apostó más por la técnica y los elementos progresivos, sin caer en el romanticismo marcado de los británicos ni en la accesibilidad melódica de los lusos.

Las bandas helvéticas, además, tendieron a la fusión de estilos y gozaron de mejores producciones, algo facilitado por su mayor acceso a estudios de calidad y la proximidad a mercados musicales más avanzados como Alemania o Francia. Mientras que Portugal tuvo en Moonspell a su máximo exponente, Suiza contó con gigantes como Celtic Frost o Coroner, que influyeron en la identidad de su escena y en su forma de abordar el género.

En cualquier caso, tanto Suiza como Portugal quedaron en un segundo plano dentro del death/doom, sin un sello potente como Peaceville que les abriera camino en el circuito internacional.

A modo de resumen, diría que la escena portuguesa era más atmosférica y melódica, mientras que la suiza destacaba por su técnica y progresividad. Al final, todo es cuestión de gustos, pero ambas merecen la pena ser exploradas.

Esto ha sido todo, compañeros. Espero que os haya servido de algo, y si queréis más, ya sabéis. Nos vemos en las siguientes. ¡Hasta la próxima, amigos!

2 comentarios:

  1. De estos 7 que has puesto sólo controlo a Alastis, que están muy bien y el de Sadness. Con lo de Alastis estoy de acuerdo. Creo que son los mas reconocidos de los 7 y con una carrera más "estable". El de Sadness lo escuché en su día, pero tenían demasiadas cosas en su música y no me llamaron la atención en una época en la que en el black metal estaban saliendo las piedras angulares del género... Los iré escuchando y a ver que tal.

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    1. A mí de todos el que más me impactó fue el de los Sadness. Que me parecen los más siniestros y especiales. Un disco con una atmósfera muy inquietante y particular. Fue un disco que escuché mucho en su día, y todavía me resulta el más perturbador de todos. Estos tíos tenían algo...

      Alastis están muy bien, quizás muy Samael, pero tienen una discografía muy sólida.

      De los otros, el de Misery viene siendo una prolongación también de Samael. Banda fundada por el primer batería que tuvieron, y donde también colabora al Xytras. Si te gustan los primeros Samael, te van a molar.

      Babylon Sad, son un poco extraños. Mezclan muchas historias. La formación era con ilustres de la escena, y es también, junto con los Sadness, un disco muy particular.

      El de Excidium es muy bueno. Más tirando a un death técnico o progresivo, pero que también lo fusionan con muchas historias. Pégale un tiento, que suena de lujo y los tíos tocan de la hostia.

      Ya Exhortation son más directos, y como un cruce del Gothic de los Paradise Lost con el thrash de los 80. No están nada mal. Y ya por último, los Eeriness son una banda que no inventan nada, pero hacen un gothic sinfónico, estilo a los Therion y Crematory de mucha calidad.

      Creo que las siete bandas merecen la pena. Ya me dirás....

      Gracias por pasarte, JCSG. Un saludo.

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