Es muy significativo comprobar que viendo su imagen de portada, toda de blanco, aparece su mascota, Vic Rattlehead, vestido de traje, pero empezando a arder por su lado derecho, una llama (las llamas del infierno) que lo va consumiendo inexorablemente hasta casi llegar a su mano derecha. Un hombre que sobrevivió al alcohol, las drogas y a todo tipo de sustancias y excesos varios, que superó un cáncer de garganta, varias lesiones, se cayó y se levantó varias veces. Refundó la banda en muchas ocasiones, pasó de ser un satanista a un cristiano evangelista declarado. Ahora, con 64 años, su mano derecha lo va a dejar tirado sin poder seguir tocando en la pasión de su vida. Los (sus) Megadeth con los que tantos años lleva peleando, desde que fuera expulsado de Metallica en 1983 por drogadicto, tiene que decirle adiós y, con él, se van una de las mejores bandas del estilo.
Unos 16 discos que hacen con este homónimo, el 17 y último trabajo de los Megadave, aunque en sus portadas siempre ha figurado el nombre Megadeth. No hay ningún fan del género que no haya comprado, pinchado o escuchado algún tema de este hombre. Por lo menos cinco discos podrían figurar en las mejores listas del estilo. Una trayectoria no exenta de polémicas y altibajos, en la que fue alternando obras maestras, con buenos y algunos menos buenos (o malos directamente) discos. Uno de sus picos creativos es considerado por muchos el Rust in Peace de 1990, para una amplia mayoría el mejor álbum de thrash de todos los tiempos. Después editó otra obra de arte como fue el Countdown to Extinction, siguiéndolo otra más como fue el Youthanasia para, a partir de aquí, dejar de perseguir a sus fantasmas (a los Metallica), entrar en el final de su época dorada y comenzar su decadencia.
David Scott Mustaine, uno de los creadores del "acorde araña", encontraría su formación de lujo y más querida, la que le dio sus mayores éxitos, a principios de los 90, con el prodigioso guitarrista Marty Friedman y el buen batería, ya fallecido, Nick Menza, los cuales se bajaron del grupo (o este los echó) durante los primeros dos mil, y, ya nunca más recuperó esa magia y grandeza que tuvieron mientras estuvieron todos juntos.
| Su formación más gloriosa (Mustaine, Menza, Ellefson y Friedman) |
Su mezcla de thrash, heavy metal, speed, alternando temas rápidos con medios tiempos, cambios de compás, disonancias, solos exóticos y variados, de gran complejidad instrumental. Variedad en las letras, pasando por temas políticos, guerras, corrupción, conspiraciones, crítica social o introspección personal, y, todo cubierto por su peculiar voz, combinación de una ejecución nasal, áspera y agresiva, lo han catapultado siempre como una de las bandas más exitosas e influyentes del estilo.
Ahora llega a 2026 anunciándonos su último disco. Si nos lo creemos, creo que el pelirrojo pone un buen broche final a su trayectoria con un disco muy digno. No es una obra comparable a sus monumentos de los 90 u 80, pero sí un elepé muy completo y totalmente a la altura de la ocasión para cerrar su extensa y dilatada trayectoria por los escenarios. Yo, que he sido siempre muy crítico con sus últimos trabajos, me he encontrado, en cierta forma, en este homónimo Megadeth, con cierto aire a eses Megadeth que más me gustaron. Os hablo de esa época irrepetible que va desde el Rust hasta el Cryptic. Ahí es donde el que fuera criado como testigo de Jehová consiguió llevarme a su mundo. Eses discos donde había una habilidad exquisita para jugar con temas agresivos, pero melódicos y coros a flor de piel. Vanguardismo musical como en esa "Foreclosure of a Dream". Sentimientos que te ponían la piel de gallina en esa "A tout le Monde" (uno de sus mayores hits). Un adicto al caos que nos mostraba la sangre de los héroes. O, cuando empezaba la cuenta atrás para la extinción mientras recorría la carretera de la muerte...
En este Megadeth hay, a su manera, un poquito de todo eso. Nostalgias del Countdown, del Youthanasia o del Criptic. Sin dejar su época más salvaje y agresiva, donde el odio y el resentimiento eran el veneno que alimentaban su ira. Aquí hay reflejos de casi todas las portadas de sus discos. La de los dos ancianos icónicos: el que salía dentro de una especie de celda y la vieja que tendía bebés boca abajo a lo largo de una colina o, en donde salía Vic, su inseparable mascota, en las formas más siniestras y conspiradoras. Un resumen de sus etapas, pensamientos y vivencias.
"Tipping Point" arranca tan insultante y altanera como la personalidad de su creador, en un buen ejemplo de uno de sus riffs arquetípicos por antonomasia. Su tarjeta de visita. Su marca de la casa que firma como buen creador de riffs inmortales. Un disco que se abre con ese riffaco es una pista inequívoca de que Mustaine quiere despedirse de nosotros de forma elegante y convincente. Le sigue "I Don´t Care", tema contenedor donde los haya y ejemplo de que este Megadeth es una especie de resumen autobiográfico, un testamento de su trayectoria artística, recorriendo todas o casi todas las etapas de su vida musical.
"Hey God?!" es ese estilo de tema que siempre fue una de mis debilidades de su sonido. Un medio tiempo con una parte del estribillo inmenso. Por piezas como estas es por lo que siento un gran respeto por este músico. Sorprendentemente, la canta bastante bien, y sigue conservando ese olfato y filo para componer canciones mixtas más allá del ruido de la distorsión de sus guitarras.
"Let There be Shered" podría haber ido en un Kill 'Em All del siglo XXI, y, la de "Puppet Parade", en el de The System Has failed. Ese disco espurio y bastardo, que iba a sacar en solitario y que fue concebido por el californiano en uno de sus momentos más bajos a nivel personal.
| Formación que graba Megadeth, 2026 |
"Another Bad Day" es otro medio tiempo delicioso con un aire muy de la época del Countdown o del Youthanasia. En otra exhibición exquisita del tío Mustaine, reivindicándose como maestro absoluto en la creación de este tipo de canciones, hasta llegar a las de "Made to Kill" y "Obey the Call" que me parecieron de lo más discreto del disco, dos temas que se pudo ahorrar, en un álbum que ya os digo que no es perfecto, pero sí muy coherente y sólido.
La traca final llega con "I Am War", donde se autocondena y reconoce sus pecados y, especialmente, en "The Last Note", el final del camino, su epitafio musical y despedida sentida y emotiva como si el maestro Mustaine nos quisiera retrotraer a su época más introspectiva de "In My Darkest Hour", en un tema épico, oscuro, lleno de simbolismo e intimidad, su última mueca de desprecio (siendo el personaje, no podía ser de otra manera) que sirve para redondear de forma más íntima una despedida a la altura de su figura y legado.
Si esta fue la última bala musical de Dave Mustaine con sus Megadeth, creo que puedo decirle que nos podemos dar la mano y despedirnos en paz. Nunca comulgué con su personalidad ni forma de ser, pero con algunos de sus discos disfruté mucho. Especial recuerdo tengo de su etapa con los 4 fantásticos (Friedman, Menza, Ellefson y Mustaine), donde llevaron mi imaginación ingenua de adolescente por las conspiraciones alienígenas, el área 51, el Hangar 18 donde supuestamente se guardaban naves extraterrestres. El solo del Tornado of Souls, su sinfonía de la destrucción, La Conjura en el día del juicio final en los Campos Elíseos o su venganza con Los Desintegradores. Por todo ello, gracias, David Scott Mustaine. Puede usted oxidarse en paz...
7.2/10
Me ha gustado la reseña, Lost. Creo que, en líneas generales, has hecho una buena radiografía. Este hombre a estas alturas no se iba a complicar y, siendo su, supuestamente (está por ver) su último disco no iba a sacar una mierda.
ResponderEliminarEl disco va a lo seguro y fácil, haciendo un popurrí de todas sus etapas. Supongo que ha ido cogiendo riffs de aquí y de allá, ideas que le quedarían por ahí sueltas y se ha montado un disquito majo. A mí me pasa un poco como a ti, Lost, soy más de sus medios tiempos, estilo cortes como "Hey, God?!" o "Another Bad Day", y este trabajo está más enfocado a ese tipo de cortes. Aciertas cuando dices que tiene algo de relleno, le sobran algunas canciones. Con 8 o 9 hubiera quedado un mejor disco. Lo abre bien y lo cierra mejor... el resto, ya es para gustos.
Yo creo que el tío Mustaine se despide bien, pero sin pasarse. Ya veremos en que queda todo.... Buena reseña, amigo, como siempre. Un abrazo.
Ya sabes cómo funciona esto: donde dije digo, digo Diego...jajajajaj. A lo mejor dentro de un año tenemos otro disco de Megadeth..jajajjaja.
EliminarParece ser que es por la mano derecha, que dice que ya no le funciona. A saber, yo me lo tomé como que era su último trabajo. Si después nos viene con cambio de tercio, pues no sería muy extraño...jajjaajaj.
Centrándonos en el disco, coincido con tú comentario. A estas alturas no se iba a poner con experimentos. Albúm totalmente de la casa, con sus tics, ritmos, solos y riffs que lo encumbraron. No es un Rust in Peace, ni un Countdown, pero es un trabajo bien armado. A mí me parece de los mejores que ha sacado en los últimos años. Te diría desde la época del Thirteen, poco más o menos. No tiene un hit como tal, pero , en general, es bastante sólido. Te lo empiezas y te lo acabas, con algo regularcillo por el medio, pero eso era algo que no me ocurría desde hace muchos años.
Gracias a ti, por pasarte y comentar. Se agradece el apoyo y ánimo. Un abrazo, amiguuuuuu!!!!!
Ya te lo tengo comentado, echo en falta la presencia de Ellefson y Friedman, así sí que cerraba el círculo y lo hacía bien y elegante. Tal como lo ha hecho parece un autohomenaje a su figura, más que a la banda en sí. Porque no olvidemos que sin los 4 fantásticos como los has llamado..jejejejeje., sus trabajos no serían los mismo. A lo mejor se guarda esa baza para el futuro. De cerrar la cosa con estos dos??? Ahí te lo dejo....
ResponderEliminarPufff, lo del Ellefson no lo veo. El rollo ese con la tía, le jode el negocio al Mustaine. Con el Friedman puede ser, aunque ya hicieron algo juntos no hace mucho.
EliminarLo que molaría era haberlo hecho cuando estaba el Menza y todavía el pelirrojo estaba en buenas condiciones, ahora sería algo muy descafeinado. Pero bueno, estaría guapo, no te digo que no.
Al final es todo pasta. Mira los Slayer, que lo dejaban y en cuanto le pusieron unos cheques con unos cuantos ceros, ahí los tienes otra vez...
Es que nadie lo aguata, tío...ajjajajajjaja