viernes, 21 de agosto de 2026

ASAP - Silver and Gold: el disco maldito de Adrian Smith...

 

Adrian Smith dejó su vida cómoda y placentera en Iron Maiden para lanzarse a una nueva aventura con su propia banda. Hay decisiones que no se entienden. Cómo una persona que tenía su vida solucionada se lanzó así al vacío con un nuevo proyecto sin la seguridad de que esta nueva empresa fuera a llegar a buen puerto. A veces, lo que para personas como nosotros, simples mortales, nos parecen ilógicas, adquieren otra dimensión dentro de personajes que son talentos de la música. Esta es la historia de este disco, un álbum maldito que resultó ser un fracaso, pero que no pudo truncar la trayectoria de un Adrian Smith que siguió luchando por sus sueños. Por tener su propia banda y ser él el único guardián de su destino...


1. The Lion (03:54)
2. Silver and Gold (4:50)
3. Down the Wire (05:06)
4. You Could Be a King (03:38)
5. After the Storm (05:50)
6. Misunderstood (04:25)
7. Kid Gone Astray (04:24)
8. Fallen Heroes (04:32)
9. Wishing Your Life Away (04:05)
10, Blood on the Ocean (06:01)

Produced by: Stephen Stewart-Short
EMI, 1989

El mundo de la música, como del cine, la literatura o de cualquier otro arte, es a veces muy cruel y suele encasillar mucho a sus artistas. Si haces heavy metal, y más, si te conviertes en un músico famoso a nivel mundial, esa etiqueta la llevarás para siempre. Y algo así le pasó a nuestro protagonista cuando en 1989 dejó soprendidos a los fans del heavy metal cuando anunció que no iba a seguir en Iron Maiden

El que había escrito temazos como "Wasted Years", o "Stranger in a Strange Land", sin olvidar las que compuso al lado de Bruce Dickinson, tuvo la osadía de romper los corazones de los fans al atreverse a dejar La Doncella. Ninguno podía explicar cómo un guitarrista que estaba en la cúspide podía dejar semejante banda. Smith no era uno más, era una parte indisoluble de la gran familia que era Iron Maiden. Los más fanáticos así lo sentían... Con su guitarra había trascendido el plano terrenal para entrar en las emociones y sentimientos de los maiden maníacos que no comprendían que Smith se largara del grupo.

En nuestro pensamiento de pobres, resignado y cómodo, nos parecía una completa estupidez. Smith se estaba equivocando completamente. Todos queríamos que siguiera. Dónde iba a estar mejor que bajo el paraguas seguro y placentero de un titán, un coloso mundial como era Iron Maiden.

Pero Smith lo tenía muy claro. Tenía un plan perfectamente estudiado. Quería perseguir su sueño, tener su banda y controlar con su llave las puertas de su vida. Se lo podía permitir. Se lo había ganado, así de claro, amigos. Llenó sus bolsillos, y ayudó a Harris y a sus muchachos a llenar los suyos, pero había llegado su momento. En Iron Maiden la hoja de ruta estaba muy clara. Harris controlaba La Doncella con puño de hierro y nadie iba a cambiar el plan marcado. Por mucho Smith, Dickinson o el que fuera quisiera torcer un milímetro su idea musical de la banda.

Formación de ASAP, 1989
Smith sentía que entre sus dedos corrían más músicas. Tenía talento y no era capaz de domesticarlo dentro de Maiden. No se sentía bien enjaulado dentro de una jaula, aunque esta fuera de oro. El resto de la banda se dio cuenta. Su actitud esquiva, como ausente, casi depresiva denotaba que algo rondaba por su cabeza. En su juventud había sido un fanático del fútbol, sobretodo del Manchester United. Ahora sentía que su cabeza y corazón no latían al mismo tiempo que el resto de sus compañeros. Ese que había sido pareja guitarrística, inseparable e inolvidable con Dave Murray, haciendo uno de los duetos guitarrísticos más emblemáticos de la historia del heavy metal, comprendió que en Iron Maiden no estaba su destino.

Tras las agotadoras giras del Powerslave, Somewhere in Time y, especialmente, Seventh Son of a Seventh Son, corriendo los peligrosos finales 80 y, durante 1989, el que se había criado en el distrito centro de Londres, llamado Camdem, estimó que era el momento de montar su proyecto en solitario llamado A.S.A.P (Adrian Smith And Proyect). Una banda donde el propio Smith aparte de tocar su guitarra, como no podía ser de otra manera, también cantaba, daba un viraje de 180º grados al sonido que nos tenía acostumbrados en Iron Maiden.


Se podría decir que Adrian Smith volvió a reencontrarse con el amor musical de su primera novia, o, realmente, a la música que era la mujer de su vida. A ese sonido dulce, cálido, irresistiblemente melódico y con esas pizcas de nostalgia que siempre imprimía en sus composiciones. Coged cualquiera que queráis de su dilatada oferta en Maiden. "The Evil That Men Do", por ejemplo, o, una de mis debilidades, la de "Can I Play With Madness", unas piezas que tenían una sensibilidad especial.

Se notó muchísimo cuando dejó La Doncella como bajó el nivel melódico de la banda. No quiero disparar contra nadie, pero no me digáis que esos No Prayer for the Dying o Fear of the Dark, tienen la misma magia y feeling que tenían los Maiden cuando Smith estaba con ellos y desenfundaba su guitarra.

Smith era una pieza básica en el engranaje compositivo del grupo, yo le llamo "El Toque Smith", pero Harris no le dio opción. Lo puso contra la espada y la pared: o su carrera solista o su estancia en Iron Maiden. Harris no llevaba bien que sus miembros tuvieran otras historias o editaran discos en solitario fuera del grupo. Ni tan siquiera con Dickinson lo consentía. Eso fue uno de los grandes problemas que siempre tuvieron entre ellos. No era lo mismo prescindir de Smith, que de Dickinson, aunque este también se acabaría bajando del barco pocos años después.

Smith estaba solo, por su cuenta y riesgo. Con el tiempo que le podían dar las monedas que había juntado y hasta donde le diera el crédito que había conseguido. Silver and Gold se llamó el primer disco en solitario, donde lo acompañaban dos antiguos colegas de su época en otra agrupación llamada Urchin. Digamos, su banda de juventud, donde compuso originariamente el tema "22 Acacia Avenue" que, finalmente, acabó yendo en el disco The Number of the Beast al ingresar este en 1982 como segundo guitarrista.

ASAP era otro rollo distinto a Maiden. Más enfocado al rock/AOR estadounidense, y, donde Smith contó a la batería con Zakk Starkey, el hijo del famoso miembro de The Beatles, también batera, Ringo Starr. Pero nada de eso supuso un mayor empuje en la valoración del álbum. Más bien lo contrario. Su apuesta por apuntarse a un sonido más comercial y accesible. Que estaba más de moda en la época, resultó un completo fracaso, tanto de ventas como de popularidad. Su tirón de haber sido guitarrista estrella en los de Harris, no le aportó ninguna ventaja adicional, casi os diría que fue más un lastre que una ayuda. Una tarjeta de visita que lo condenó y ejerció como una maldición. Ya sabéis, esa especie de maleficio que recorre a todos los que dejan a La Doncella (acordaros de Paul Di'Anno o Clive Burr cómo les fue en solitario, ambos ya fallecidos).

El disco era toda una declaración de intenciones y una reivindicación de su figura. Como si Adrian fuera un león enjaulado, al que algún domador le abriera la puerta y lo dejara ir en libertad. Los títulos de las canciones así lo atestiguaban: "The Lion", era el león que aguardaba su escapada del interior del corazón de Smith. Canciones que denotaban un cierto resquemor o resentimiento velado hacia sus antiguos compañeros. Si os soy sincero, no lo sé, pero parece claro que Smith quería tomarse su pequeña venganza siendo fiel a sus raíces musicales. Ese sonido más blusero y rockero, no tan orientado al heavy metal. De ahí que su combinación con Dickinson y Harris, diera eses temazos inmortales. Pero cuando se quedaba solo parece que la magia se evaporaba, quedaba huérfana de talento...

Aquí estamos ante un disco muy elegante, de bella factura pero que no mata. No soy un gran aficionado ni entendido en AOR, pero es notorio que en este álbum no supone una gran novedad dentro del género. Ni mucho menos una reinvención del mismo. Es un trabajo bien hecho, tocado e interpretado, con cierto gusto en la producción, pero nada que pudiera transformar el estilo en una nueva vuelta de tuerca.

No está muy claro que a un heavy le guste el AOR, o, que a un aficionado al rock melódico le guste el heavy, no hay una conexión clara y, si Smith pretendía arrastrar a unos u a otros a su nueva propuesta, claramente no funcionó. Su plan de fuga se topó con la cruda realidad del músico que viene del heavy. La misma suerte correría años después su compañero de composición en Maiden. Bruce Dickinson también probó lo que es sentir la incomprensión y aislamiento al querer probar fortuna fuera del heavy metal. Ambos eran vistos como renegados y también como extraños en un estanque que no era el suyo.

La mayoría se quedó con la impresión de que este Silver and Gold era un disco mediocre con algunos momentos destacados, hecho por un tipo que se pasó de listo y quiso aprovechar su tirón de haber sido miembro de Iron Maiden para dar el salto al gran público. Me parece una valoración demasiado simple y mezquina. Y más, cuando Smith nunca ocultó su verdadero gusto musical. El rock/blues clásico. De ahí que algunos calificaran este álbum de manera frívola como de una mezcla de Bad Company, FM, con los Whitesnake más bluseros. Un rock más callejero y de currantes, y no de modelos que parecían salidos de alguna revista erótica.


Después de tantos años podemos decir que Smith se equivocó, pero ojo, viéndolo desde el lado empresarial del negocio, pero no creo que se arrepienta desde un punto de vista personal/musical. Smith se presentó valiente, haciendo algo totalmente apartado a lo que hacía en Iron Maiden. En ese sentido fue muy coherente y honesto. No disfrutaba en La Doncella, todo se la había vuelto rutinario y aburrido, sabedor de su calidad musical, intentó su sueño. No se acomodó, solo por eso merece mis respetos. Lanzarte al vacío sin saber qué habrá debajo solo lo hacen los locos o los genios. ¿Qué sería de la música sin exploradores como estes, que no tienen miedo a la aventura, a probar cosas nuevas, a dejar su zona de confort?

Por eso está aquí este disco y por eso respeto a Adrian Smith. Después acabaría volviendo otra vez a la banda, nada que reprocharle. Todos tenemos que comer y pagar facturas. Pero nada de eso empaña su gallardía y atrevimiento. Como decía el filósofo chino, Lao Tse: "El sabio que se aferra a la comodidad, no puede ser considerado un sabio". Hasta la próxima, amigos.

7/10


1 comentario:

  1. Te has salido con esta reseña, Lost. Esto sí que es hurgar el faiado como dicen por algún lugar del Norte. Con decirte que este disco no recuerdo haberlo escuchado entero. Sí sabía de su existencia, pero lo tenía casi olvidado completamente. Le voy a pegar un repaso en condiciones porque ya te digo que no lo tengo pilotado. Animado por tú reseña lo estuve escuchando por encima y me ha recordado a los tiempos del Run for Cover del genial Gary Moore. Lo dicho, bonita reseña, y ya te diré a ver cómo sienta esta historia en solitario del Adrian Smith....

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