miércoles, 26 de febrero de 2025

Christ Agony - Daemoonseth Act II: solemnidad litúrgica desde Polonia...


Cuando explotó todo aquel movimiento del black noruego, pocas bandas se atrevieron a alejarse de aquel sonido feroz y helado que salían de los bosques noruegos. Parecía que solo dentro del Inner Circle se podía ser lo suficientemente blasfemo y auténtico para poder ser azote del cristianismo. Pero hubo gente, como estos polacos de Christ Agony, que se atrevieron a desafiar a las hordas blackers noruegas y desmarcarse de todo eso, con una propuesta más arriesgada y personal. No solo en Noruega había buen black metal, también en Polonia se podía ser tan anticristiano o más, para comprobarlo, hoy os invito a adentrarnos en el black/doom metal de las leyendas eslavas de Christ Agony.

1. Introit Moon (01:24)
2. Urtica Diaoica Cultha (12:45)
3. Athyrium Typha Luciferi (11:07)
4. Diaboli Necronasti (05:49)
5. Sacronocturn (09:24)
6. Abasatha Pagan (Prophetical Part III) (06:19)

Engineering, mixing: Tomasz Bonarowski (DEP)

Formación que grabó Daemoonseth Act II (Cezar en el centro), 94
Reconozco que en 1994 era muy difícil escaparse de ese ataque que producían esos discos totalmente helados y fríos como un témpano de hielo, salidos de los estudios Grieghallen de Bergen, donde Mayhem, Burzum, Emperor y todos esos habían dado con otra forma de romper las reglas de lo establecido. Una nueva transgresión había nacido, y había que rendirse a esta nueva dictadura de lo malsano. Las bandas blackers noruegas eran los nuevos capos del estilo. Nuevos reyes vikingos que habían vuelto para arrebatar sus tierras al cristianismo y devolverlas a su estado primigenio, ideales vikingos y paganos que ansiaban volver a recorrer libremente sus territorios fuera del yugo de Roma.

En cambio, en Polonia, se encontraban unos Christ Agony que trataban de luchar contra todo eso de otra forma. Sin hacer tanto ruido y sin tener que recurrir al siempre impactante reclamo del fuego sobre templos sagrados. Su líder, Cezar Augustynowicz, más conocido como Cezar, ya había sentado las bases de su propuesta desde 1990, que es cuando sacó su primera maqueta. Estamos ante, sin duda, uno de los padres del black metal polaco. Una auténtica leyenda que ayudó a diversificar y consolidar otra vertiente dentro del black metal, llevándola por derroteros más místicos y ritualísticos. Una liturgia más ceremoniosa que consiguió darle sentido y personalidad a la escena blacker polaca.  

La propuesta de estos Christ Agony era muy arriesgada y distinta para la época. Un disco conceptual que se destapaba casi como un album de black progresivo. Una fusión de oscuridad inclasificable, que si no caía en unos oídos expertos, podía hacerse demasiado lenta y aburrida. Algo que podía dar la impresión equivocada de estar ante un disco prescindible, hecho por un tipo raro que se las quería dar de extravagante, en vez de estar ante un trabajo interesante e innovador, que trataba de seguir luchando contra el catolicismo, pero utilizando otro nivel más pausado y heterogéneo de agresión sonora.

Contraportada CD, Daemoonseth Act II, 94
Así que, apreciados camaradas, la aproximación a este álbum puede ser complicada. Tan solo seis temas, dos de ellos de más de 10 minutos de duración, y otro de 9, precedidos de una corta intro, hacen que estemos ante un trabajo para degustar teniendo una predisposición especial. Ya veis que aquí estamos ante un animal distinto. Un black metal en la forma de un monstruo de dos cabezas, enfrentándose, que lo convierten en un trabajo distinto y diferente si venimos de obras clásicas del estilo con las típicas duraciones de los temas de entre los 3 o 4 minutos. Daemoonseth - Act II, como su propio nombre indica, serán como seis actos o partes que forman un todo, dentro de una especie de ritual o misa negra, en honor del maligno.

Hay poca letra, y la música es la dominadora de toda la obra. Una música densa, oscura, llena de poder. Muy evocadora. Una marcha lenta, marcial y arrastrada, que tras una corta introducción, enseguida nos envuelve en su mundo. En el mundo de los Christ Agony. Sin prisas, más a medio tiempo. Un viaje por su Polonia natal, llena de sombras y cultos ocultos. Demonios y secretos ancestrales que se dejan sentir desde sus primeros compases. 

La marca de lo diabólico abordada desde otra forma. Con cambios de ritmo y contrastes. Distintos ambientes se mezclan con voces más guturales con otras más raspadas. Incluso con recitales de sacerdotes negros que aparecen por momentos para darle la solemnidad requerida. Ahí está, después de una pequeña intro, el primer corte del disco. Uirica Diaoica Cultha se alza distinta, curiosa, majestuosa. Llena de frío y de profundidad. Así será todo el disco, como un pozo negro perdido en esa Polonia de 1994 que trataba de abrirse al mundo y abrazar de una vez por todas la tan ansiada Polonia moderna y aperturista.


Edición casete, Daemoonseth Act II, 94
La obra es tan misteriosa como su país de procedencia. Las regiones eslavas siempre envueltas de un profundo catolicismo impregnado en sus tradiciones y en el folklore de sus países se dejan notar en las siguientes piezas del disco: Athyrium Typha Luciferi y Diaboli Necronasti, siguen esa senda donde la ambientación y la atmósfera prima sobre los blast beats. Riffs melódicos y envolventes se mezclan con teclados sutiles lo que dan forma a una escucha como si estuviéramos en presencia de un ritual ocultista. 

Solo la última pista del álbum se aparta un poco de este viaje a través de esta ceremonia negra para adentrarnos en terrenos más agresivos, cercanos a un death metal más descarnado, lo que pudo jugar un poco al despiste y convertir a este Daemoonseth - Act II en un trabajo demasiado disperso para el oyente blacker que pudiera acercarse a él. 

Se nota la voluntad de experimentar y de ofrecer algo distinto a los cánones típicos que imperaban en el black metal de mediados de los 90. Se trataba de la misma lucha, pero presentada de otra forma. Más innovadora, donde su líder Cezar mostraba sus cartas y su propuesta de sonido que perfilaría en sus próximas obras.

Desgraciadamente, el disco no tuvo mucho éxito, y quedaría como obra de culto del undreground blacker polaco, ofreciendo una vertiente más bizarra y extraña que no fue entendida por la mayoría de fanes del estilo. Quizás una fusión de demasiadas cosas metidas en un mismo frasco que no siempre tenían que hacer una buena mezcla: Black, doom, death, dark... se antoja demasiada atrevida, y una duración de temas excesiva acabó enterrando a este Daemoonseth - Act II a pervivir para siempre en un lugar apartado de la pequeña ciudad polaca de Morag, donde el propio líder Cezar fundaría estos Christ Agony hace ya más de 30 años.

Formación que grabó Daemooseth Act II, Cezar en el centro, 94

La escena blacker polaca florecía, tratando de abrirse camino, procurando desmarcarse de lo noruego, ofreciendo algo más personal y enraizado en su cultura. Poco después vendrían los Behemoth del gurú Nergal, con su blackened death metal, demoníaco e infernal. Los siniestros Mgla, con una estructura en sus discos parecida a este Daemoonseth - Act II, o, ya más recientemente, los litúrgicos Batushka que con un solo disco consiguieron poner a la escena polaca en lo más alto de popularidad y prestigio dentro de la música extrema. Antes de todo eso estaban estos Christ Agony, preparando la magia y cubriendo con su agonía anticristiana el camino negro del black metal polaco. ¡Ave, Cezar! ¡Hasta la próxima, amigos!

8/10

A la memoria de Tomasz Bonarowski (DEP)


4 comentarios:

  1. Arrrrgggghhhh.... sí¡

    Por aquellos años, yo estaba muy metido en el black metal y, claro, casi todo era Noruego... que sí Immortal, Emperor, Enslaved... casi todo a la velocidad de la luz, claro. Poco a poco me cansé de escuchar a tanta velocidad y empecé a buscar otro tipo de black.

    Primero di con la escena Griega; este no pierde ni un ápice de maldad, pero la velocidad no es constante; algo más rítmicos, y me gustó mucho Necromantia, Varathron y Rotting christ...

    Y en mi búsqueda, di con la "escena" Polaca. Un colega se compró a unos llamados Taranis y Darzamat, y nos gustó esa forma de hacer black metal... eso nos llevó a Chirst Agony, que entonces tenían recién salido este Daemoonseth y ahí me quedé atrapado. Se que cuando ponga la nota a este disco no voy a ser objetivo pero es que me gustó mucho, y aún lo escucho habitualmente.

    Por cierto, escuché el anterior Unholyunion y el posterior a este Moonlight- Act III y son muy recomendables si te gusta este. A partir del Darkside se les fué totalmente la cabeza y se pusieron a otras cosas.

    9.5 para estos malvados Polacos.

    Por cierto, si alguien se anima y escucha este, que escuche a Mastiphal- For a glory of all evil spirits... este también es un buen ejemplo de este tipo de black.

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    1. Ya, pero es que yo, purista y ortodoxo no soy... Al contrario.

      Crecí con el heavy y hard rock, me metí en el thrash desde el principio, luego el power europeo y americano y cuando me llegó la época mas cañera, venía ya de vuelta de lo que era trve. Para mí el mejor disco de Darhthrone, y me crucificará alguno, es el Soulside journey. Fue el primero que escuché y después me pareció que sólo daban pasos hacia atrás.Me gustaba lo que me gustaba.

      Creo que el disco de black metal que más he escuchado en mi vida es el Aspera de Arcturus... ya sabes, avantgarde mucho, pasajes a medio tiempo, bastantes y velocidad, la justa. Pero esos cambios de voces de gritos a normales y susurros, los ritmos intrincados de batería y los teclados, que sin pasarse, meten mucha atmósfera... no sé, busco más discos con cosas diferentes que el ceñirme a un estilo en particular.

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  2. A ver, cada uno tenemos unos gustos; eso es así. Y el ambiente y los amigos con los que te mueves. A la escena Polaca entré por una cinta que compró un colega...

    Pero también es verdad que, depende de cuando empieces a escuchar un grupo, pues puede suponer una cosa u otra. Yo con Celtic Frost empecé por el Cold lake; y no me pareció tan malo. Luego escuché los anteriores y posteriores pero, como no me pareció mal al principio, pues me parece un album que, no es el mejor, pero tampoco tan malo.

    Con Darkthrone idem. Soulside fue lo primero que escuché, y después, peor producción, un cambio increíble de estilo... no sé, no han llegado a engancharme nunca.

    Con Paradise lost empecé con el Icon. Y todo fue bien hasta que sacaron la mayor decepción que me he llevado nunca. Me gasté casi tres mil pesetas en la edición digipack limitada del One second y me llevé una decepción que no sabía ni por donde cogerla...

    Si alguien empieza a escucharlos con ese disco, pues lo mismo lo anterior le parece una bazofia...

    Gracias por traer grupos "rarunos" y así poder hablar o descubrir nueva música.

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    1. Eso por supuesto, cada uno es libre de escuchar lo que prefiera, solo faltaría. Yo me refería más bien a cuando desprecias bandas por prejuicios o por dogmas personales, que poco o nada tienen que ver con la música. Eso es lo que no me gusta. Que alguien te diga que no escucha una banda porque no son lo sufrientemente auténticos. Sinceramente, me parece una soberana estupidez, aparte de ser un pensamiento muy limitado e infantil.

      Sí, es cierto que el primer disco que escuchas de una banda te va a marcar mucho tu impresión sobre ellos. A mí me pasaba mucho de joven, con los años ya no me afecta tanto. Por ejemplo, ya que citas a los Paradise Lost, mira, a mí sí me gustó "One Second", no tanto como "Icon", pero no me pareció tan desastroso el giro que dieron. En cambio, con el que me llevé un palo gordo fue con "Host", ahí sí que te reconozco que me descolocaron, pero tampoco lo veo un espanto de álbum. Creo que sin ser de lo mejor que hicieron, el trabajo no está tan mal. Y ya siguiendo el tema con los Paradise Lost, un disco de ellos que me parece muy bueno, es el "Believe in Nothing" que me parece a nivel musical de los mejores que hicieron y, sin embargo, muchos dicen que es el peor. Este ya te adelanto que va a caer la reseña por aquí..jajajajja

      Con los Darkthrone es que nunca les pillé el punto. Tampoco digo que no me gusten, de hecho tengo varios de sus discos en casa, pero digamos que no tengo esa adoración que sienten muchos por ellos. Se puede decir, y no pasa nada...ajajjaja

      Nada, gracias a ti, si algo quise proponerme con esta historia, era la de traer discos raros, despreciados y que se salgan de lo común establecido. Creo que para los otros, ya hay muchos sitios donde consultarlos.



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