Pudiera parecernos una locura irnos a Chile a buscar un buen disco de Doom Metal, no habríamos encontrado nada fuera de Escandinavia que nos mereciera la pena. Un emigrante que se afincó en Suecia, consiguió llevar la oscuridad de la densa niebla que cubre la ciudad de Santiago de Chile para tierras suecas y fundirla entre los tres corazones de la ciudad de Halmstand. El resultado, este "One with Darkness". Hoy, en recordando a los caídos... El buen guitarrista chileno, Luis B. Galvez: "Cuando desde Chile uno se encuentra con la oscuridad..."
A pesar de la inmensidad del océano que separa el sur del continente americano con las frías tierras nórdicas, eso no impidió que igual como si fuera un navegante y explorador del S. XVI, un hombre llamado Luis B. Galvez, este llegara a la ciudad costera de Halmstand, y allí germinara una semilla llamada Tristitia. A su llegada, tres cruces se plantaron en tierras suecas. Dos de ellas, ayudadas por dos nativos del lugar. Bruno Nilsson hizo lo suyo desde la batería, para que otro paisano de nombre Thomas Karlsson se encargara de poner sus peculiares voces a esta liturgia ceremoniosa llamada "One with Darkness".
Un nuevo hijo del doom metal más oscuro y moribundo había nacido. 1995 era el año cero de estos Tristitia. Su bautismo a modo de disco salido de los "No Quarter Studio" aparecía para demostrar que un vástago chileno allende los mares, también era capaz de abrazar las sombras con maestría y una ejecución impecable como demostró en este "One with Darkness". Su cadencia lenta y arrastrada. Todo como un lamento triste y melancólico, lo ha hecho durar y convertirse hoy en día después de 30 años en todo un clásico si os gusta el doom más melancólico y épico.
Interior disco "One with Darkness" |
Cubierto en su día por un mar de sensaciones limitadas y poco originales. Quizás su poso demasiado parsimonioso y el origen de su principal artífice y compositor, engañó a muchos y lo hizo deslizarse por zonas poco conocidas del género. Los de Holy Records, disquera francesa, de culto, pero humilde, tal vez no pudo insuflarle el aliento para que las almas que vagan entre sus surcos fueran capaces de perder su desesperanza.
Hay un trabajo exquisito con las guitarras, con grandes pasajes neoclásicos, mezclando partes acústicas y riffs graves y densos, creando buenos equilibrios entre la crudeza de las hachas con la belleza melancólica de sus melodías. Es en esa atmósfera conseguida, donde se guarda la pureza y fuerza de esta obra. Tan dura y fría, y al mismo tiempo tan bella.
Después de una entrada super emotiva con "Sorrow". La liturgia eclesial de "Kiss the Cross" nos adentra en esta misa oscura de almas, para redimir nuestras penas y expiar nuestros pecados. No es doom metal fácil, os entiendo, todo es tan triste y desesperado que hace falta estar en una predisposición especial para conectar con toda esta aflicción. De ahí que el disco fuera difícil de escuchar y acabara resultando demasiado aburrido para la mayoría de fanes, lo que sentenció su música a un mayor menosprecio al considerarla demasiada lenta. En sus notas no hay nunca agradecimiento. No se atisba nunca ni un segundo de esperanza. No hay antorcha que ilumine ningún recoveco donde podamos encontrar algo de gratitud.
"Nacido en la oscuridad, como un alma blasfema. Mi cuerpo es poseído por un antiguo Godz, que trae mi muerte". Así comienza la homónima del disco. "One with Darkness" es pura desolación. Un teclado tocado por el propio Galvez nos sumerge en un pozo de profundidad sin final. No hay esperanza alguna de que algún día podamos salvar nuestras almas. Estamos condenados a caminar errantes hasta nuestra desaparición...
Una producción tan barata nos puede parecer poco acertada, esa sensación de que con algo más grandioso esta música pudiera ser elevada a otra categoría. Creo que no, que hay un acierto, seguro que obligado, de sonar así, con pocos recursos a veces las cosas suenan en su justa medida. La muerte es barata y triste. No hace falta nada, solo que tú cuerpo deje de respirar. En la instrumental "Burn the Witch" vuelven esas guitarras acústicas tan grandiosas de Galvez, recuerdos del pasado hacia los grandes guitarristas clásicos como el maestro Andrés Segovia o Isaac Albéniz en su inmortal "Asturias" (Leyenda), donde dejó patente de corso de toda su virtuosidad con la guitarra.
Solo en la "Hymn of Lunacy" se atreven a meterle un poco más de ritmo a esta historia de desolación perdida. Otra vez esas pistas de guitarras, pequeñas suites, interpretadas por la maestría de Galvez. Arpegios y solos llenos de poder cubiertos por el deseo de la voz de Karlsson de cubrir todos los huecos de la bóveda catedralicia de esta obra. Hay un bonito efecto de eco, una reverb fantasmagórica y perdida que atrapa todas las frecuencias. Las guitarras del chileno junto con las voces variadas, mezcladas con la gravedad, dramatismo e intensidad del sueco, hacen tañer esas cuerdas y convierten a esta obra en una escucha muy especial.
Sin esperarlo, como una sorpresa inesperada, aparece una batería entre el final de "Ashes of the Witch" y el comienzo de "Dancing Souls" que nos las descubren como una de las mejores partes de todo la obra. Un riff denso y distorsionado como un frio bosque sueco, nos trae el aroma de los mejores Black Sabbath de sus comienzos. De esos de La Dama del Lago tras una casa abandonada e inhóspita. No hay duda de que en "Dancing Souls" se guarda una de las mejores piezas por las que más merece la pena escuchar este "One with Darkness". A partir de aquí volverá a aparecer otra instrumental tan marca de la casa, tan guitarrera y española, tan del Beethoven Galvez (en verdad es así su segundo apellido), para afrontar la recta final de nuestro viaje como almas pecadoras. Esta misa de confrontación llega a su fin con las reminiscencias del doliente. "Reminiscences of the Mourner" hacen de penúltima invocando al nombre de la banda, que parece venir de la palabra tristeza, mucha Tristitia se escucha en este disco, una enorme pena, amargura ahogada en una profunda tribulación.
Luis B. Galvez (Dep) |
Con el "Baile de los Selenitas" nos despedimos de estos poco más de 55 min, acompañados por los seres ficticios que se creían que habitaban en la luna. Un tema que se desvanece con la máxima energía y velocidad posible, como queriendo escapar de este planeta en busca de esa civilización antigua que algún día pobló la superficie lunar.
Luis B. Galvez fue de los pocos guitarristas del doom metal que manejaban el exclusivo arte de tocar con precisión las guitarras tanto acústicas como eléctricas, siempre con una finura y sensibilidad excepcionales. Sus conocimientos en música clásica, unido a su amor por la obra de los grandes de la seis cuerdas, lo convirtió en un músico con un talento superior, donde todo lo encauzó y encaminó hacia el doom metal, más oscuro, triste y gótico. Su obra no tuvo nunca grandes reconocimientos. Se quedaría para seguidores del doom underground más irredento y pecaminoso. Seguiría con sus Tristitia activamente hasta más o menos 2002, para disolverse y regresar otra vez con su vocalista más carismático,Thomas Karlsson, en 2020. Desgraciadamente, acabaría falleciendo en 2023 después de haber estado luchando contra una grave enfermedad. Para todos los lectores de El Rincón del Isolated y, muy especialmente, para toda la comunidad metalera chilena. Mi humilde homenaje y reconocimiento a Luis B. Galvez y sus Tristitia, "El Beethoven del doom..." Hasta la próxima, amigos.
8/10
A la memoria de Luis B. Galvez (Dep).
Kiss the cross and all would be forgiven....
ResponderEliminarQue discazo se marcó esta peña. Además este lo escuché al salir, y me gustó mucho por su variedad vocal, además de las guitarras, que sabemos que en el doom, con los ritmos y tan saturadas no son proclives al lucimiento. Pero aquí brillan con luz propia.
Tan pronto están "al fondo", mientras se desarrollan lentos ritmos como toman primera presencia, pero no en forma de solos (que también los hay, y buenos), sino de ritmos algo más acelerados en ciertas partes.
Estos, el From snow covered the northland de Ancient Wisdon y el Via dolorosa de Ophtalamia rularon al principio de los 90´s incesantemente en mi viejo Aiwa.
Un 8,5 para los Chilenos/Suecos que lo bordaron.
Este disco ha crecido muchísimo. Recuerdo también comprarlo en su día. En una edición muy chula en digipack, pero si te soy sincero, se me hizo un poco bola. Lo recordaba demasiado lento y algo aburrido. Me enteré de la muerte del Galvez y se me dio por repescarlo y me gustó mucho lo bien que suena. Las guitarras son grandiosas. Tienen un sonido muy nítido y brilloso. Con mucha calidez. Es que el chileno era un gran guitarrista. De escuela de guitarra clásica, y ese toque se refleja mucho en las composiciones. Yo creo que junto con su guitarra y las voces del sueco, hacen un binomio muy rico. La verdad es que el disco está conseguido. Igual una mejor producción aumentaría mucho más la grandeza de los temas. De todas formas, creo que se puede decir sin miedo, que este "One with Darkness" es un clásico del Doom de los 90´s.
EliminarMuchas gracias por pasarte, JCSG. Un saludo!