Pertenecer a una familia de cuatro hermanos y quedar siempre relegado al último escalón suele ser una gran putada. Esto es lo que le ha pasado siempre a los Tankard, los grandes bebedores de cerveza que, aunque incluidos en el selecto grupo de los cuatro grandes del thrash alemán, su carrera ha sido siempre vista como los ocupantes del último peldaño. Batir a Kreator y Sodom, se antoja muy complicado pero, el tercer puesto no lo veo tan alejado. The Morning After de 1988 fue su tercer disco y para mi gusto uno de los mejores (sino el mejor) de su discografía. Para recordar a estos gamberretes alemanes, los creadores del "Alcoholic Metal", creo que puede ser un buen momento de recuperar los efectos dejados tras esa mañana después...
1. Intro (00:28)
2. Commandments (02:52)
3. Shit-Faced (04:03)
4. TV Hero (06:01)
5. F.U.N. (03:12)
6. Try Again (Spermbirds cover) (03:42)
7. The Morning After (04:26)
8. Desperation (04:36)
9. Feed the Lohocla (03:59)
10. Help Yourself (05:03)
11. Mon cheri (00:48)
12. Outro (00:29)
Produced by: Harris Johns
Noise Records, 1988
| Tankard en 1988 |
Sodom y Kreator, sobretodo los últimos, siempre han sido los que se han llevado todas las atenciones. Esos Pleasure to Kill, Terrible Certainty, Persecution Mania y, ya no digamos, el gran Agent Orange, se presentaban como grandes monolitos indestructibles de la escena thrashera germana. Un escalón más abajo y en medio de todos esos clásicos se han quedado emparedados como si fueran un sándwich de miga estos cinco cachondos (ahora son cuatro), amantes de la cerveza (ellos se autodenominan Kings of Beer), la fiesta y del fútbol llamados Tankard.
"Un tren descarrilado cargado con jarras de cerveza" los denominarían que a mí siempre me han parecido como los Anthrax del Big Four americano. Lógicamente, no podemos compararlos con los neoyorkinos a nivel de popularidad y ventas, pero sí porque ambos comparten cierto componente desenfado y un status de segundones que los dos siempre han compartido.
Las dos bandas se lo curraban (Anthrax y Tankard), pero cuando parece que editaban el disco definitivo, los otros sacaban otro todavía mucho mejo, y algo parecido ocurrió con estos Jarra de Cerveza. Llegados a 1988 con su tercer álbum bajo el brazo era el momento de pegar el pelotazo. No había más oportunidades. Kreator se lo había ganado con Terrible Certainty, y Sodom estaba a punto de hacerlo dos años después. En medio de todo eso, los gamberros de Andreas "Gerre" Geremia seguían apostando por su thrash fiestero y menos oscuro de sus compatriotas. Su fórmula era: alcohol (cerveza), fútbol, fiesta y desenfreno. Algo que se contraponía con la oscuridad, maldad y brutalidad de sus competidores, abriendo una brecha entre ambos que a mucha gente no acababa de convencerles. Quizás demasiado funny para el estilo o, tal vez, faltaron mejores composiciones que pudieran hacer sombra a dos colosos como eran los de Mille Pretozza y Tom Angelripper.
El propio James Hetfield de Metallica quedó impresionando al verlos una vez de gira por Alemania cómo eran capaces de pegarse semejantes cogorzas sobre las tablas y seguir metiendo caña sin caerse de culo del escenario. Su combinación explosiva de sudor, caos, ruido y evaporamiento etílico, llevó a compararlos como una mezcla caótica entre los Tank y los Discharge.
Los Tankard estaba claro que eran otro rollo, pero seguían siendo una banda agresiva y cañera. La mayoría de gente no se los tomaba en serio, cierto, pero de sus guitarras salían riffs muy potentes y pegadizos que bebían de las fuentes del speed metal y del punk. Si en Chemical Invasion presentaron una propuesta muy lograda más allá de ser una panda de borrachuzas que se enchufaban sus guitarras entre jarras de cervezas. En mi opinión, con The Morning After, demostraron que, a parte de todo eso, también eran una banda seria con la calidad suficiente para crear grandes temas de thrash metal.
| Los Tankard con Harris Johns (tercero izq) 1988 |
Canciones como "TV Hero", con sus cambios de ritmo, sus variados riffs y algún que otro solo, junto con la propia homónima y una "Feed the Lohocla", de las mejores del plástico, redondeaban un elepé de gran altura que los mostraba como unos músicos de calidad que iban más allá de querer emborracharse y hacer el ganso sobre un escenario.
Quizás sobraron tantas bromas y faltó más seriedad, una imagen más seria, pero así era su estilo. Lo que no se puede ocultar es que un disco de Tankard era para echarse unas risas, pasárselo bien y beber los máximos litros de alcohol. Cuando te pinchabas un álbum de ellos sabías perfectamente lo que te ibas a encontrar. Que sea más divertido no quiere decir que sea peor. El contraste en sus discos con temas digamos más "serios" con otros mezcla de parodia e ironía siempre iba de serie dentro de sus trabajos. The Morning After sigue ese patrón. Una primera cara, digamos más centrada y thrashera, y una segunda, más punkarra y vacilona, que hacía, en mi opinión, su disco más redondo y conseguido de toda su carrera.
| Andreas Geremia "Gerre", 2025 |
Otra cosa fue el tema de sus producciones, para muchos, muy mejorables. De este tengo que deciros que el sonido de las guitarras fue un arma de doble filo. Si bien tienen ese componente corrosivo y ácido, muy punkarra, por otro, pudo jugarles un poco en contra.
La banda siempre dijo que este The Morning After sonaba espantoso, y no les falta razón. No sé en qué estaba pensando Harris Johns, el gran productor germano y uno de los artífices del famoso sonido del thrash teutón de los 80, cuando produjo en sus míticos MusicLab Studios este disco, pero hay que reconocer que el álbum no es de sus mejores producciones y que le quedó un disco demasiado distorsionado y lleno de ruido. Mejorarían este aspecto en los siguientes, pero por la contra, otros dicen que perdieron bastante mordiente.
Mi resumen final con estos tíos, es que a pesar de que abusaron mucho de una imagen demasiado estereotipada, llena de tópicos, de hincar el codo y de rendir demasiada pleitesía al alcohol. Eran una banda muy buena, con buenos músicos y un directo arrollador (el kit de batería era totalmente espectacular). Solo tenéis que ver en el Youtube videos de sus conciertos por aquellos nostálgicos años 80/90 para comprobar sus atronadoras descargas. Una cerveza para estos sedientos Tankard!!!. Hasta la próxima, amigos.
7.5/10
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