Más que la venganza de los ex King Diamond, deberíamos de hablar de los ex que grabaron el embrujado y maldito Them. Sé que hablamos de un disco que son palabras mayores para los que son (somos) amantes (yo a mi manera) del mago negro supremo, el Sr. King Diamond. Aquí se han juntado el bajista, el batería, uno de los guitarras, y el guitarra líder que registraron en 1988 esa magistral obra que ha quedado para el recuerdo en la mente de muchos. Hal Patino (no confundir con el actor Al Pacino), Mikkey Dee, Pete Blakk y el maestro Andy La Rocque, con la ayuda del vocalista de los Pagan´s Mind, Nils K. Rue. Todos juntos haciendo un equipo de mercenarios para una nueva superproducción. Yo de vosotros no me perdería esta nueva conspiración de viejas glorias del heavy metal más maldito...
Ya lo dice el dicho: tiran más dos tetas que dos carretas. Y aquí hay muy buenas tetas, viejas, pero buenas. Por lo menos, a priori, gente que junta grabaron grandes discos, en los 80, por supuesto, pero solo por el ya citado Them, y si a este le juntamos el Conspiracy y, en menor medida, el The Eye, la oportunidad, por lo menos, de mi parte, la tienen asegurada, aunque solo sea por la nostalgia y los viejos tiempos...
Soy consciente de que seguramente haya discos más interesantes para reseñar que esta nueva conjunción de viejas glorias del heavy más embrujado y satánico, pero con semejante plantel no creo que nadie tenga la resistencia necesaria como para no darles por lo menos un chance a este disco.
| Formación de los Lex Legion |
Al parecer, este proyecto se venía gestando desde por los menos el 2008, cuando el sueco Pete Blakk y el fiel escudero de King Diamond desde hace 40 años, Mr. Andy LaRocque, se dedicaban a improvisar juntos en algún rincón de Suecia y, de ahí, parece ser que salieron algunas canciones. No se les ocurrió otra cosa que llamar al exMotörhead Mikeey Dee, y todos juntos parece ser que crearon el embrión de todo este tinglando, tomando forma física en este homónimo disco llamado Lex Legion.
| Los Lex Legion |
Cinco cuervos negros como una legión infernal, compuesta por tres suecos, un estadounidense y un noruego. Un conjunto veterano, con tablas, curtido, que sabe de qué va este negocio. Los Gipsy Tears, salvadores de los sueños de la oscuridad o, simplemente, un quinteto que guardan la fórmula secreta de haber tenido el privilegio de haber trabajo al lado del diamante negro danés, Kim Bendix Petersen, más conocido como King Diamond.
Hechas las presentaciones, llega la hora de la verdad y de comprobar si toda esta reunión de ilustres guerreros ha valido la pena. En mi opinión, Sí. Este álbum va a marcar una nueva época en el heavy metal, No. Pero supongo que eso ya lo sabíais. Era imposible que tanto talento junto pariera un mal trabajo. El álbum es clásico, no podía ser de otra manera, pero no descuida la moderno. Aquí está ese falsete recordatorio de donde vienen, los riffs, melodías y solos de calidad, esculpidos por dos maestros de la escuela sueca, y la pegada y contundencia de una batería atronadora como siempre son las de, el ahora en Scorpions, Sr. Mikkey Dee.
Estos brujos negros a estas alturas de la película no se iban a poner a experimentar. Sonido heavy ochentero rollo King Diamond, por supuesto, salido de guitarras ESP, conectadas a un ampli Marshall JVM, una combinación ganadora que siempre les funcionó y que utilizaron aquí a la perfección. Casi todo grabado y mezclado en los estudios de Andy en Suecia, para presentar un álbum con toda la maldad y esencia maldita de los 80 que sigue acompañando a estos músicos.
Esa semilla embrujada que nunca pierden y que siempre rezuma en sus composiciones. La atmósfera densa y diabólica, de peli de terror, que saben hacer como nadie. Una guitarra por un lado y la otra por el otro. Sonido natural, poca compresión, algo que todo el mundo conoce, pero que pocos consiguen crear. Ahí están las armas de esta gente. Imitarlos es fácil, pero hacer que las composiciones suenen cómo lo hacen estos cinco tipos, muy pocos lo consiguen.
No hay ningún tema estrella en el disco, pero tampoco ninguno malo. Un álbum muy serio, sólido, duro, con nueve temas a la vieja usanza, que dura el tiempo exacto: poco más de 34 min, ni más ni menos. Lo suficiente para pincharlo y no soltarlo hasta el final. Desde el inicio con "Sleep Eternallly", donde la banda se exhibe y se presenta, mostrando sus cartas, a las más pura esencia KIng Diamond de los ochenta, hasta la emotiva instrumental final, "Far Away", la obra sigue la hoja de ruta marcada. Un plan establecido asentando en un heavy maldito y oscuro, de músculo y categoría. Muy bien producido y ejecutado, que juega entre mayoría de medios tiempos y algunas partes veloces, todo cubierto por la poderosa voz del Pagan's Mind, Mr. Nils K. Rue, que visto el resultado conseguido ha sido un digno discípulo del mejor Rey Diamante.
No encontraréis ninguna fisura ni metida de gamba en medio de estas nueve composiciones. A estas alturas de sus vidas saben muy bien cómo se afinan las guitarras, cómo se conectan y cómo se tocan. Apuesta segura si sois seguidores de sus discos de lo ochenta y para cualquier amante de ese heavy metal teatral y escénico, truculento y escabroso, de sensaciones encontradas. De verse frente a un espejo embrujado y encontrar al demonio dentro de él. Hay quien dice que este pudo haber sido un disco que hubiera firmado el mejor King Diamond después de haber sacado en 2007 Give Me Your Soul... Please... o, incluso ir más atrás... No lo sé..., quién lo sabe, amigos, pero lo cierto es que estos ex King Diamond ya están preparando su siguiente asalto. Parece ser que la venganza no se va a detener aquí. El caldero de las brujas ha vuelto a arder... Hasta la próxima, amigos.
7/10
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