Ha muerto Jan Nêmec, amigos. No es que sea el final del mundo, pero si un indicador de que los referentes clásicos de todo esto se van acabando. Ya veis que el cabrón del reloj no para de contar las horas, y los años van cayendo sin compasión... El tiempo nos va persiguiendo a todos, y parece que al pobre Nêmec lo ha cogido para siempre en este ya pasado enero de 2024. A lo mejor os estoy contando esta película, y en realidad no sabéis muy bien quién es este tipo. Pero si os digo que fue el ingeniero que estuvo detrás del "Death or Glory" o "Blazon Stone" de los Running Wild, puede que os vengan algunos bonitos recuerdos a la memoria. Igual no es un productor de los más famosos y conocidos, cierto, no fue un Martin Birch, pero sí estuvo ahí, sentándose detrás de la consola de grandes de la época ochentera. Fue un capo al servicio del jefe de la Noise, el controvertido Sr. Karl-Ulrich Walterbach, el cual ordenó que durante la grabación del "Into the Pandemonium" este intentara sabotear las grabaciones de los Celtic Frost porque no le gustaba lo que los de Tom G. Warrior estaban grabando. Aunque, queridos amigos, hoy no es el día para hablar de esto (ya habrá tiempo de hacerlo). Eso lo dejamos para otra ocasión en que nos veamos.
Jan Nêmec (al fondo) y Rolf Kasparek, grabando Death or Glory, 89 |
Hoy estamos aquí para honrar al gran Jan Nêmec como genio clave del sonido de una banda. Y lo vamos a hacer con uno de los mejores discos en los que participó o, por lo menos, el que más éxito y fama le dieron. Salidos de la poderosa escena de Hamburgo. El "Death or Glory" de los piratas del Rock 'n' Rolf (nada de Rock and Roll, que ya sé que os emocionáis) fue la obra maestra que unió el destino de ambos para la eternidad. Hay más trabajos que podríamos citar, pero creo que en este se reflejan como la luna en un mar en calma sus mejores señas como maestro esculpidor de ese sonido. No me atrevo a decir si es el mejor de los piratas de Hamurgo, pero sin duda estaría en mi pódium personal de su discografía. Aquí el fallecido Nêmec tallaría sus iniciales (J.N.) para siempre como magistral ingeniero, mezclador y masterizador como era. Es cierto que no lo produjo, pero es como si lo produjera. Todo el apartado de sonido corrió a su cargo y, aunque sale el propio jefe de los Running Wild, Sr. Kasparek, como productor, podéis creerme que esas labores fueron de Nêmec.
Corría un caluroso verano de 1989 y los Running se habían encerrado dos meses en el Studio M, propiedad de Nêmec, para continuar su estado de gloria alcanzado con sus dos anteriores obras: "Under Jolly Roger" que los había lanzado y, sobretodo, con "Port Royal" que los había consagrado como una de las grandes bandas de genuino heavy metal más importantes del metal germano de la época. Su barco pirata partía las olas como si fuera el sable del mítico Barbanegra. Al mando, llevando el timón, el capitán Kasparek, y en la bodega de carga, como primer oficial, nuestro entrañable Jan Nêmec. Eran una tripulación en la cresta de la ola, sólo hacía falta confirmarlo, cerrando su trilogía de oro con este "Death or Glory".
Hay discos que nacen alumbrados por una razón especial, y en este todo es mágico. La portada ya nos indica que estamos ante una propuesta icónica, llena de simbolismo. Toda una declaración de intenciones. Como si fuera el yin y el yang, donde nos obliga a escoger entre riquezas, opulencia y dinero, o, en cambio, la gloria eterna. Supongo que en esa disyuntiva se vieron y seguro de que fueron tentados. Tres cartas ofrecidas en forma de fortunas, pero a cambio de pagar un tributo: renunciar al heavy metal. Por lo que se ve, se negaron. No entraron en navegar esas aguas, y como le ocurrió al bravo guerrero de la peli Braveheart, Sir William Wallace, prefirió morir que arrodillarse.
Digo prefirió porque cuando hablamos de Running Wild nunca queda del todo muy claro si era una banda como tal, o más bien el proyecto personal del Rolf Kasparek. Todo era a su imagen y semejanza. Su criatura salida de sus imaginaciones de piratas y bucaneros, donde plasmaba en canciones de heavy metal, historias de grandes batallas y corsarios que surcaban los mares de todo el planeta. Running Wild eran reyes piratas. En, posiblemente, su momento top. En la cúspide más absoluta. Eran una banda incunable, intocable, llena de poder. Cercando el círculo de su momento de gloria. Eran los putos amos. Ni Grave Digger, ni unos incipientes Blind Guardian todavía no podían eclipsarlos. Solo las calabazas de los Keeper les enseñaban quienes eran los reyes.
No he podido conseguiros mucha información sobre Nêmec. Parece ser que era un hombre bastante reservado y solitario. Tampoco se conocen los motivos de su muerte. Quienes lo conocieron dijeron que su salud siempre fue frágil y desde hace algunos años, mucho más. Sí os puedo contar que era originario de la ciudad checa de Brno, aunque se había afincado desde hace bastantes años en Alemania, concretamente en la ciudad de Hannover, donde residía últimamente.
Sobre los años 85/86 consiguió producir discos importantes del metal alemán de la época. Por ahí anduvo metido produciendo el tercero de los Grave Digger "War Games" o el single de los Helloween "Judas", que los grabó en los Horus Sound Studios de Hannover donde empezó a trabajar y a hacer sus primeros escarceos. Un año después participó en el que seguramente sea su primera producción importante como fue el "Into the Pandemonium" de Celtic Frost, donde hizo de ingeniero y también metió algunos samples. También parece ser que tocaba el piano y tenía conocimientos académicos de música.
A partir de aquí empezaría su mejor etapa, produciendo la época dorada de algunas bandas del sello Noise. La mayoría de ellas, todas germanas y checas. Algunas, jóvenes promesas que nunca llegaron a triunfar. Eso le llegaría con los Running Wild donde apresaría sus mejores piezas, grabando una de sus trilogías de oro: el ya citado "Dearh or Glory", "Blazon Stone" y el "Pile of Skulls", en ellos dejaría grabado para siempre sus hazañas para la historia del heavy metal teutón. Llegando a crearse un vínculo y una amistad con el propio Rolf Kasparek, que duraría hasta nuestros días y que recientemente le reconocerían brindándole un bonito homenaje. Sus labores como gran artesano del sonido analógico, haciendo siempre un trabajo muy fino, de calidad, bien balanceando y compensado. Todo en el punto medio de graves y agudos, y utilizando con mimo la reverb y los delays, sin pasarse, generó ese toque épico y de profundidad que se nota muchísimo en los coros y en esas guitarras tan apoteósicas, que quedaron para siempre como sello distintivo de los Running Wild.
No sé cómo consiguió colarse en los ambientes metálicos de Hamburgo pero, seguramente, ciertos contactos, sus conocimientos, junto a su talento y a unas gotitas de suerte hicieron el resto. Las habilidades para esto quedaron perfectamente reflejadas en los discos que produjo o que trabajó de alguna manera, ya bien fuera solo como ingeniero, como mezclador o mastering. Pero nada comparable a este "Death or Glory" donde hizo su escultura de sonido más lograda.
Cofre pirata de los Running Wild |
También llegaría a montar su propia discográfica "Magic Minds Records" y, como le pasó a tantos otros productores de la vieja escuela, con la llegada de las nuevas tecnologías, sus labores de producción fueron quedando relegadas a servicios casi en exclusiva como ingeniero y mezclador, ya que como sabéis, lo de producir bandas en los últimos años ha quedado casi por completo desaparecido, y la mayoría de grupos, hoy en día, graban y producen sus discos en sus propias casas.
Igual que a su colega Harris Johns, no le quedó otra que reconvertirse y enfocar el negocio de las grabaciones hacia las enseñanzas en la formación de nuevos cachorros del sonido. Renovarse o morir, Death or Glory, hoy desgraciadamente tocó muerte. La gloria se la reservamos para el recuerdo. El hombre murió, pero su obra quedó ahí, encerrada para siempre en ese cofre pirata... De marinero de agua dulce, pasó por distintos grados hasta convertirse en tripulante de honor de los Running Wild.
Así termino este humilde homenaje recordando a los caídos con uno muy especial, el inolvidable Jan Nêmec, uno de los grandes del pirate metal... Hasta la próxima, amigos!
Coño, Lost! No sabía que había fallecido este hombre. Bonito y entrañable rescate que has hecho. Como dices, no es uno de los más conocidos, pero siempre quedará con el del Death or Glory de los Running Wild.
ResponderEliminarLe daba ese toque justo de potencia y fondo, sonando todo muy potente y limpio, con ese puntito de profundidad, como dices, que le quedaba muy bien. Y ojo el bajo, que siempre lo ponía que sonara, que era una cosa que le gustaba hacer. Que todos los instrumentos tuvieran su espacio. Por su forma de trabajar me recuerda a otro grande, que ya ha fallecido, el Chris Tsangarides. Que también grababa a las bandas con mucha potencia, pero sin descuidar la limpieza en el sonido.
Hoy me pondré el Death or Glory en su honor.
Un abrazo, amigo
Qué buenos recuerdos del que yo creo que es la cúspide de RW. Alguien me lo grabó en casette y después de darle cientos de vueltas, decidí que tenía que hacerme con ése disco original... y vaya raticos me hizo pasar... Yo no soy de darle muchas vueltas a ingenieros y sonidos (siempre que no suenen a patata, como algunos innombrables), pero sí, este tipo y su triada con RW fueron unos de los pilares como banda sonora de mi juventud.
ResponderEliminarVa por tí, Jan.
Estuve muchos años pillado por el "Port Royal" que me flipaba la instrumental "Final Gates". La escuchaba muchísimo... Después con los años lo fui cambiando por el "Death or Glory", que me parece un disco soberbio. Estaban en un estado brutal. Sonando pletóricos. Es que es un disco redondo. Creo que hasta el "Victory" mantuvieron muy bien el nivel. A partir de aquí, la cosa se fue apagando... Es normal.
EliminarLo mejor de ellos, donde está la canela en rama, me parece desde:
"Port Royal" hasta el "Black Hann Inn", ahí es donde está el cofre de estos tíos...
Gracias por pasarte y venir a recordar al Jan Nêmec.
Un saludo, JCSG.