Se podría decir que las bandas españolas van tarde, pero van. Y aquí estamos ante un buen ejemplo de poderoso metal venido desde Sevilla. Hunger se llaman estos nuevos hijos de la mejor tradición del heavy/speed de los 80, que vienen a sumarse a este nuevo revival de bandas que parecen haber resucitado el antiguo arte de hacer fuego con un palo y de cazar con la única ayuda de una lanza. Ante vosotros la espada inmortal de los Hunger y su Ruler of the Wolves...
En algún lugar de esa mágica Sevilla, con su imponente catedral y su Giralda, algún hechicero a invocado al nuevo lobo andaluz, ese que viene desde el Sur de España para gobernar a las tribus y lanzarlas prontas a la conquista de Europa.
| Formación que graba "Ruler of the Wolves" (Jara Solís, 2º Right) |
| Jara Solís |
Junto a Jara, el murciano nigromante/guitarrista de Rudolf V., al bajo y batería, la exploradora nocturna Vick Rodriguez (ahora llevan a Garmr), y el batera de sesión, el italiano, ilustre miembro de infinidad de bandas (Annihilator y Bonfire, entre otras...), Fabio Alessandrini (Manu Rueda, en la actualidad, ocupa su puesto), que acompañan y arropan al encantador de serpientes al micro, el Sr. Dizzy Duarte. Todos juntos con sus muñequeras y cinturones de balas se lanzan al difícil mundo de tratar de destacar en el reñido y competido campo de la nueva oleada de bandas de la New Wave Of Traditional Heavy Metal (NWOTHM).
Si Suecia tiene a Enforcer, Reino Unido a Eliminator, Canadá a Skull Fist o, Norteamérica a Eternal Champion, nosotros también tenemos a Hunger. Un nombre que no es el más original de la tierra, (Hunger también son un grupo de Oviedo), pero sí es claro, conciso y directo. Hambre tienen estos lobos venidos de la una Sevilla embrujada y maldita, mucha hambre de revancha, de guerra y combate.
Esto es un producto totalmente hecho en la piel del toro que no envidia nada a esos Gates of Purgatory, Witch Hunter o Walpurgis Night, solo que viene con 40 años de retraso, desde el interior del abismo, más sabio y más viejo, pero con la misma maldad y el mal presagio de ser engendrado por el hambre de unos lobos que llevan cuarenta años dormidos esperando un nuevo Sabotage.
Aquí no vengáis a buscar innovación, ni la reinvención del género. Esto es un homenaje, de y por el mejor heavy/speed de los 80, visceral y épico, sin trampa ni cartón, a pelo y sin trucos, hecho desde la pasión y el amor por unos sonidos que nos hicieron levantar los puños bajo la lluvia y llevar nuestra imaginación más allá de este mundo maldito y corrupto.
Ahora solo falta que Solís y sus guerreros (perdón, muchachos) consigan cuajar esta historia, dándole continuidad. Jara, los lobos esperan tú señal...
6.5/10
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